Gino Boschini

Un fin de semana viviendo el arte. Parte I: Escuela La Joya

Los pasados sábado  26 y domingo 27 de noviembre fueron días de mucho movimiento y actividad pues tuve que cumplir con dos compromisos adquiridos con mucha antelación y en ambos casos fue realmente gratificante participar en ambas actividades.

La Escuela La Joya invitó a Pintal, Pintores al Aire Libre a ser parte de las actividades de celebración del cuarto aniversario del Parque Ecológico de la escuela, por lo que acudí en representación del grupo.

Esta fue la primera vez que fui a Escuela La Joya en bus. Ir a cualquier parte en bus por primera vez,  especialmente si se trata de un lugar alejado siempre me genera estrés por la posibilidad de equivocarme de bus o de bajarme en una parada que no me corresponda. Afortunadamente, en esta ocasión contaba con la compañía de mis amigas Any Miranda y Amparo Vargas que también iban a dar un taller de manualidades para los niños.  La espera se nos hizo eterna, pero la mañana estaba lindísima como se ve en esa foto de la iglesia de Nuestra Señora de los Desamparados, que está pasando por un proceso de restauración que la está haciendo lucir maravillosa y espectacular.

La ruta hacia la escuela sea en carro o en bus, es un regalo a la vista: esa zona rural y montañosa, que nos permite disfrutar de San José desde las alturas bien vale movilizarse hasta esa zona.  Llegamos al lugar donde teníamos que bajarnos sin ningún problema, caminamos unos metros hasta la entrada del hotel Colinas AltaVista, donde estaba el grupo coordinador de la caminata organizada por la escuela esperándonos para llevarnos en carro a nuestro destino. Gracias a la niña Patricia Masís por el favor de trasladarnos.

Siempre que voy a la Escuela La Joya encuentro cosas nuevas y diferentes; eso me gusta porque es un indicativo de que esta institución está en movimiento y cambio constantes, siempre mejorando y evolucionando. Esta vez ya tenían en funcionamiento un horno de leña que le da al lugar un aire muy acogedor, ni les cuento de los olores deliciosos de las comidas que estaban preparando ese día.

Otro de los grandes valores de esta escuela es su interacción con la naturaleza. Tanto sus plantas como sus animales son protagonistas de su método de enseñanza pues los estudiantes que aquí se forman, lo hacen desarrollando verdadera conciencia ambiental desde la teoría y desde la práctica. En la huerta que es cuidada por docentes, estudiantes y padres de la comunidad, todo está debidamente identificado, como esta planta de kalanchoe, que me llamó mucho la atención porque nunca había visto su flor.

A las once en punto comenzaron los talleres. Por un lado el taller de manualidades para niños, impartido por Gloria Vargas, graduada del INA y asistida por Any Miranda, estudiante de la ECA. Ellas hicieron un bonito trabajo con motivos navideños junto a un numeroso grupo de niños. Ellas no son integrantes de Pintal, pero ofrecieron gustosas esta actividad para la escuela.

Este es el grupo de participantes de mi taller. Mi propuesta fue muy ligera y lúdica, orientada a la pintura al aire libre. Los puse a que pintaran algo del entorno en que nos encontrábamos para que tuvieran una idea de lo que es pintar en exteriores. Siendo yo representante de Pintal, un colectivo especializado en plenairismo (un término que viene del francés “plain air” para referirse a la pintura al aire libre) era obvio que esta sería la pauta a seguir. Una vez que estuvieron listos los materiales que aportó la escuela comenzamos a poner color en los soportes:sin bocetos a lápiz, de una vez el color y la mancha.

Un grupo con una gran disposición que rompió el hielo rápidamente. Trabajaron con interés y soltura, algunos incluso sin haber tocado un pincel antes. Realmente fue un ambiente bonito y relajado, propicio  para disfrutar del acto de pintar.

Muy agradecido con todos los participantes por su buena disposición de divertirse un ratito pintando y compartiendo su interpretación del hermoso lugar que nos rodeaba. Estábamos tan entretenidos que se me olvidó tomar fotos individuales de los artistas con sus obras.

Esta fue la obra que hice en el taller: es mi interpretación de un segemento de la montaña que tenía al frente. Cuando empecé la obra el sol brillaba, no así cuando tomé la foto que inserté aquí arriba a la derecha.

Una nueva y grata experiencia compartida con la gente buena de Escuela La Joya. Aprovecho aquí para agradecer a don Juan Carlos que nos llevó de regreso a mis amigas y a mi a la parada del bus. Gracias a todo el personal de la escuela que como siempre fueron sumamente cordiales y hospitalarios. Por supuesto no puedo dejar de dar las gracias a don Banachek García por invitarnos a ser parte de los eventos de esta institución.

©GinoBoschini2022