Gino Boschini

Evolución

 

Una de mis obras favoritas es este pequeño acrílico al que titulé “Evolución”.  Es una pintura pequeña en dimensiones, pero representa un tema que para mí es enorme: mi percepción de la figura materna a lo largo de la historia, tomando como referencia simbólica  las Venus paleolíticas.

Venus de Willendorf

En el Paleolítico Superior estas figuras conocidas como “Venus esteatopigias” podían ser amuletos para la fecundidad. De ahí se infiere que la valía de una mujer en esos tiempos era su capacidad de tener hijos. La concepción paleolica de la madre estaba limitada a ser un receptáculo de fecundidad.

 

Estas pequeñas esculturas representaban a la mujer con grandes caderas y una vulva muy pronunciada, aludiendo así a la importancia de la maternidad, o sea del ser que tiene en sí el espacio idóneo e indispensable para la procreación. Los senos también se representan grandes pues de los pechos de la mujer sale la leche que es el líquido vital para los recién nacidos. Senos, caderas, glúteos y vulva grandes, pero la cabeza muy pequeña en relación a lo demás. Esto quiere decir que su cerebro, su pensamiento y su mente, no importaban en el mundo de estas sociedades primitivas, pues su función esencial era la maternidad per se.

En mi obra la primera figura a la izquierda, reúne esas caracterísiticas porque la utilizo como un símbolo del inicio de una evolución, como el comienzo de una historia.

 

Pienso que con el paso del tiempo la mujer-madre llegó a valorarse por su amor abnegado y entrega total a sus hijos, incluso a veces a costa de su propia dignidad y amor propio. Lo rescatable en este hipotético momento de la historia de la humanidad, la madre ya no es sólo un instrumento de procreación, pues sus sentimientos cobraron relevancia. Recurro a ilustrar esta idea (muy mía, muy personal) pintando en la segunda figura un corazón en el seno izquierdo; sin embargo mantiene las caracterísiticas visuales de la primera figura.

No puedo demostrarlo, pero desde mi subjetiva visión, considero que la condición de madre ha evolucionado desarrollando la capacidad de realización personal de la mujer en muchos aspectos independientemente del amor a sus hijos, empoderándose en un mundo diferente y estimulante y sin sentir culpa ni remordimientos; porque actualmente la realidad requiere que una madre no sólo críe y ame a sus hijos, es preciso que lo haga usando su inteligencia, su cerebro capacitándose para tener una vida propia que no la limite al reducido mundo doméstico. En la tercera figura de mi obra, le doy más importancia a la cabeza, porque ahí está el cerebro, la inteligencia y la creatividad.  Considero que en la actualidad  la figura materna es la de un ser humano pleno con competencias que le insertan en el complejo mundo de hoy como generadora de acciones que trascienden lo doméstico, sin dejar de lado su esencia de madre protectora y amorosa.

 

Uno de los grandes logros alcanzado por la mujer ha sido establecer su puesto en acciones tanto teóricas como prácticas en situaciones y momentos clave de la historia de la humanidad, dejando así muy claro que el hombre no debe tener la hegemonía del poder, la cual es un privilegio injusto sostenido por la sociedad patriarcal. Aún falta mucho para alcanzar la total equidad en derechos para las mujeres y  falta mucho para que el respeto a la mujer como ser humano sea un sentimiento real e interiorizado, pero a mi parecer en el último siglo hemos avanzado mucho en la ruta a la sana convivencia entre mujeres y hombres, para construir un mundo donde ninguno de los dos esté por encima del otro.

©GinoBoschini2022