Gino Boschini

La Cuaresma y algunas supersticiones

No soy una persona religiosa. No me gusta que se quiera condicionar mi naturaleza humana con la posibilidad de un premio (el Cielo) o un castigo el Infierno). No me agradan las agrupaciones religiosas, ni los dogmas, ni nada relacionado con esa prácticas en que la fe y la espiritualidad se manipulan para incidir en la conducta de la gente. Esta es mi visión personal, tal vez no sea la correcta pero es la manera en que yo rijo mi vida.

A pesar de no tener creencias religiosas, hay mucho en toda esa cosmovisión que me parece muy interesante y más aún cuando esa ideología se manifiesta en las artes.

Desde una perspectiva cultural y artística ciertas festividades religiosas se me hacen un material muy atractivo para darles lectura y representarlos visualmente: la Navidad es todo un estímulo para la creatividad. La Cuaresma y la Semana Santa son otro elemento muy rico para generar arte tanto en música como cine o pintura y escultura.

Este miércoles 22 de febrero 2023, inicia el período de Cuaresma en el mundo. Dedicada a esa festividad, escribo esta entrada y les comparto algunas de mis obras alusivas al tema.

En mi casa hay una bellísima Biblia católica de 1958 que perteneció a mi mamá. Es de esas ediciones enormes y pesadas, con cubierta de cuero y trae unas ilustraciones maravillosas. Un libro imponente sin duda, que en mi infancia era casi prohibido manejar con ligereza. A esta fuente recurro cuando necesito información de calidad sobre estos temas religiosos. Esta vez consulté el diccionario católico que se incluye (junto con otro montón de apéndices y material accesorio que hacen de esta Biblia una elemento de consulta muy rico) para buscar la definición de Cuaresma y dice así:

Cuaresma. Período anual de cuarenta días que precede a la fiesta de Pascua. Fue instituida por la Iglesia para la oración, el ayuno y la penitencia. En esta solemne temporada se invitan los fieles a renovar sus corazones, a mortificar sus apetitos y a elevar su vida espiritual imitando el retiro de Jesús en el el desierto, y contemplando los misterios de su pasión.”

En esa definición hay palabras que no me calzan porque me parece que están reñidas con lo natural: ayuno, penitencia, mortificar apetitos. Me saca de base ese culto al sufrimiento y la limitación. Pero en fin, mientras que yo no sea el que mortifica sus apetitos, no me importan si la humanidad entera lo hace. Esa ida de la abstinencia como expresión de la fe, siempre me ha intrigado muchísimo porque me cuesta entender que la gente tenga esas prácticas. Supongo que saben algo que yo desconozco y la verdad que prefiero no saber.

Dentro de toda esa observación de la vida espiritual y apropiada conducta religiosa durante la Cuaresma hay un cierto sincretismo con la superstición, con creencias que no tienen ni un ápice de sentido común:

El Viernes Santo siempre se oscurece y truena a las tres de la tarde.

Si uno se mete al mar en esos días se vuelve pez.

El diablo anda suelto en esos días.

Siempre tiembla en Semana Santa.

Prohibido comer carne y prohibido el sexo.

Clavar cosas también es malo porque Cristo fue clavado en una cruz.

Los niños no podían subir a los árboles porque se convertirián en monos.

Dos de los más descabellados son el que dice que barrer es fatal porque “se barre la esencia de Cristo” y el otro señala que vestirse de rojo no es bueno porque “el rojo es el color de la bestia y atrae al diablo”.

Esto del vestido rojo me resultó tan absurdo que me fascinó y me dije “tengo que dibujarlo” .

En mi obra una mujer vestida de rojo está haciendo sus quehaceres domésticos en la noche, a sabiendas de que está en Cuaresma, parece ignorar que su acción es una invitación a un visitante no deseado que la observa escondido entre las plantas del jardín. Al fondo la luna llena ilumina la silueta de una pequeña iglesia. Las sombra de la mujer reflejada en la pared sugiere una atmósfera tenebrosa, indicando que algo sobrenatural está a punto de suceder.

En la universidad escuché que las sociedades al ir evolucionando, avanzando en su desarrollo científico y tecnológico, se van desacralizando, avanzan en su ruta a la secularización, lo cual para mi es bueno, sin embargo no de ja de tener su atractivo el conservar estas historias llenas de creencias que no tienen ningún asidero en la lógica, son historias de realismo mágico si se quiere . Espero que toda este revoltijo de religión, mito y fantasía no se desaparezcan en el tiempo, sino que se conserven como el recuerdo de épocas más pausadas, de ritmos más lentos donde el juego de luces y sombras de una vela después del atardecer convierten en posibles verdades las ideas más alejadas de la lógica y lo natural.

Creo que el arte puede contribuir a preservar todo ese acervo mágico.

©GinoBoschini2023

Un fin de semana viviendo el arte. Parte II: Museo Cultura Popular UNA

El domingo 27 se inauguró la exposición “Barva La vida de antaño” de nuestro colectivo Pintal Pintores al Aire Libre de Costa Rica en el Museo de Cultura Popular, UNA en Barva de Heredia. El espacio donde se ubica este hermoso museo fue propiedad del expresidente Alfredo González Flores. A lo largo de varios meses, … Leer más

Los gigantes de Escuela La Joya

La Escuela La Joya en el Rosario de Desamparados,  es un centro educativo reconocido por ser un modelo de enseñanza en el que la importancia del trabajo en equipo, la formación comunitaria y la conciencia ambientalista y ecológica conforman la agenda cotidiana de sus estudiantes, docentes y empleados administrativos, también involucrando activamente a padres de familias y a la comunidad de la zona. Además esta escuela cuenta con muchos colaboradores externos entre los que nos encontramos mis compañeros de Pintal y yo: a veces participamos en los proyectos de la escuela colectivamente o como en esta oportunidad de manera individual.

Con el mes de setiembre, vienen las celebraciones de la Independencia de Costa Rica. Por esta razón el director de la Escuela La Joya, el señor Banacheck García, me solicitó que le hiciera un “maquillaje” a unos gigantes de mascarada que tenía la escuela. La mascarada tradicional costarricense es una tradición pluricultural y sincrética que viene desde la época colonial y sigue vigente en la actualidad, al punto de ser incluida por ley, como uno de los símbolos nacionales de Costa Rica.

De siempre me han fascinado las máscaras, los disfraces, todas esas cosas que convierten a quien los usa en un personaje distinto a su realidad, sacándolo de la normalidad y de la rutina; por eso la idea de intervenir unos gigantes me resultó irresistible. Los gigantes son máscaras grandes que se montan en estructuras de diversos materiales que sirven para colocarse sobre los hombros de la persona que va a portar la máscara. Los gigantes suelen ir en pareja: el Gigante  con su Giganta.

Así llegaron: urgía un “extreme makeover”.

Llegó el momento de asumir el reto de embellecerlos. Se me hacía interesantísimo intervenir estas figuras con mi estilo para darles una nueva identidad, pues con contaba con la aprobación expresa de don Banacheck para ejercer libertad creativa absoluta.

¡Ese pelo!

Lo primero fue quitarle el pelo al Gigante. Tal vez en otro tiempo esa “cabellera” tuvo mejor aspecto, pero era evidente que ahora era un problema que había que “arrancar de raíz”.

En la parte de arriba en la cabeza, tenía unos huecos que rellené con papel y pegamento. Aún no tenía decidido si se iba a comprar otra peluca u otro tipo de accesorio. Por retirar el pelo procedí a lijar y aplicar unas capas de acrílico blanco, después algo de color.

Yo soy de la gente que conforme trabaja, el material me va guiando por una ruta virtual, me va contando cosas y eso me ayuda a darle ciertas características al proyecto al que estoy dedicado en ese momento.  Con este personaje empecé a verlo como un español muy cliché, muy estereotipado: nariz grande, barba y bigote, cejas pobladas, boina roja. O tal vez podía ser alguien que pretende lucir como la idea que él tiene de un español. Le pinté la nariz  y las mejillas en un color muy encendido aludiendo a la frecuente ingesta de bebidas espirituosas.

La barba, el bigote y el cabello (ahora pintado) llevan un diseño que indica que ya el personaje es un hombre maduro con algo de canas. De esta manera evitamos comprar otra peluca o invertir en algún tipo de material para el cabello. Cuando se trabaja con materiales reciclados o reutilizados, la idea base es no comprar o gastar en materiales nuevos en la medida de lo posible.

Los ojos: bien expresionistas. La boca: morada e inspirada en los labios inyectados con rellenos de algunas celebridades. La boina de tela y una bufanda en colores azul, blanco y rojo, acorde con la celebración del 15 de setiembre.

Con la Giganta, el principal reto también fue el cabello: era de fibra de vidrio, pero había que cambiarle el color. Nuevamente hubo que lijar un poco. Para darles una idea de lo que es lijar para mí, les cuento que si hay algo que detesto hacer son todos los oficios domésticos y de estos lo peor es planchar. Es un castigo infernal. Para que quede claro entonces para mí lijar es igual de desagradable que planchar. Pero cuando hay que hacerlo, pues se lija. Y realizar esa acción en una superficie irregular no es precisamente placentero.

Terminado el lijado, también se le aplicó acrílico blanco a la figura. Me intereesaba mucho eleminar todo rastro de lo que se conoce como “blackface” (esto es el maquillaje de teatro muy usado en el pasado para representar a una persona negra, actualmente tiene fuertes connotaciones racistas, por lo tanto es mejor evitarlo). Considerando que Costa Rica es un país pluricultural y multiétnico, además de contar con la bención de la libertad creativa, decidí darle a este personaje una identidad sincrética e inclusiva: puse varios tonos de posibles colores de piel para proyectar la idea de pluralidad de etnias: café, naranja, rosado, rojo, amarillo y lo dispuse en forma de tatuajes para darle moviemiento.

La base de estas figuras también requirió ciertos retoques estructurales poque presentaba varios agujeros que rellené con das. Aunque estas bases van cubiertas por el vestido que les ponen a los gigantes,  siempre es bueno cuidar y completar los detalles, por más ocultos que estén.

El pelo se resolvión en celestes, gris plata y morados. El maquillaje bien exagerado. En los tiempos de la colonia, el personaje de la Gigante caricaturizaba a las señoras más acaudaladas del pueblo. En mi versión esta señora es más popular y más ktsch: de ahí la exageración en su arreglo personal.

Ya terminadas las figuras, se les aplicó un par de capas de barniz mate. Tengo una cierta aversión a los acabados muy brillantes.

Las joyas: aretes de piezas plásticas grandes con cascabeles, no basta que se vean los aretes porque es ¡mejor si suenan también! y un collar de cadenas doradas de varias vueltas.

Mi firma y los nombres de cada personaje: Vizente (yo sé que ese nombre es “Vicente” pero quería enfatizar un acento más bien afectado y exagerado porque decidí que el personaje no es español, sólo pretende serlo) y ella es Famfatal (un derivado de “femme fatale”

¡El antes y el después!

Foto cortesía de don Banacheck García.

En estas fotos vemos a Famfatal y a Vizente ya vestidos y listos para la celebración del 15 de setiembre.

Este video me lo compartió el director de Escuela La Joya, don Banacheck García para  ver a los personajes en acción.

Famfatal y Vizente

Cuando don Banacheck vino a mi taller por estas figuras, yo le comenté algo de la recién adquirida identidad de estos personajes. El me pidió que le escribiera la historia y aquí se las comparto tal cual se la envié a él:

Vizente y Famfatal

Conforme iba trabajando en el proceso de restauración de estos gigantes, de manera inconsciente empecé a crearles una cierta identidad, una vida imaginaria que actuaba como la ruta a seguir para impregnarles características que los personalizaran. Esa es una de las razones por las que decidí ponerles nombre. Él es Vizente y ella es Famfatal.

Vizente: lo escribo adrede con “z” para enfatizar que este personaje es español (o tal vez pretende serlo y habla con un acento todo fingido). Usa boina y bufanda y tiene una barba muy poblada aunque también en algunas partes de la cara sólo le crecen unos pelillos aislados. La nariz y orejas rojas se debe a su gusto por los tragos en los salones de baile donde conoció a Famfatal.

Famfatal: su nombre viene de la expresión en francés “femme fatale” (una mujer irresistible). Esta giganta originalmente era rubia y tenía la piel pintada de negra. Decidí representar en su color de piel varios de las tonalidades de algunas etnias costarricenses: por eso ella tiene tantos colores en su piel. Respecto al cabello, desde un principio me lo imaginé de colores poco convencionales. Resulta que Fanfatal ya es una señora de cierta edad, pero eso no le quita el gusto por ir a salones de baile a divertirse con sus amigas. Por eso se maquilla de forma exagerada y se arregla con accesorios extravagantes porque ella tiene que llamar la atención a como de lugar, gracias a eso, no pasó desapercibida para Vizente.

Según me dice don Banacheck, Famfatal y Vizente van a tener mucho trabajo y diversión porque se planea que tengan participación frecuente de las actividades de Escuela La Joya. En un futuro les presentaré más entradas relacionadas con este centro educativo tan innovador y proactivo en su propuesta educativa.

©GinoBoschini2022

 

Mi farol para Colores y Texturas del Bicentenario

Para el mes de setiembre 2021, en Costa Rica se celebró el Bicentenario de nuestra independencia.

El sector cultural y artístico, no fue ajeno a esto por lo que un grupo de importantes gestores culturales conformado por Gabriela Catarinella, Doreen Bákit, Marta Yglesias Flor Gallardo, Sebastian Mello, Grevin Ureña y Guillermo Calderon; convocaron a los artistas costarricense para hacer realidad el festival cultural Colores y Texturas del Bicentenario.

Los que participamos en este festival, siempre recordaremos su logo con cariño.

 

Este fue un evento cultural multidisciplinario que enmarcó varias actividades alusivas a la independencia de nuestro país. Entre estas actividades tuvimos un desfile de faroles en Cartago, con la colaboración del Museo Municipal de Cartago.

En esta entrada de hoy miércoles 14 de setiembre 2022, les voy a compartir algunas fotos del farol que yo confeccioné para ese desfile del año pasado.

Algunas fotos del proceso

Como yo no tengo carro, siempre que voy a empezar un proyecto artístico, de artesanía o decoración, una de mis primeras consideraciones es el tamaño, porque es importante calcular qué tan incómoda o compleja va a ser la movilización y el transporte del objeto. Si tengo la opción de escoger el tamaño ideal para mis desplazamientos, suelo inclinarme por los formatos medianos o pequeños por razones prácticas.

Definiendo las dimensiones de mi farol, busqué los materiales, tratando en lo posible de reciclar y reutilizar.

El soporte escogido fue una botella plástica de refresco.

En mis trabajos artesanales, trato de evitar el uso de plástico tanto como pueda.  En este farol, no me resultó tan inconveniente porque si bien la botella iba a funcionar como soporte estructural, estéticamente no iba a ser protagonista.  Lo primero que hice fue abrir unos espacios alrededor de la botella para que fueran salidas de luz. Hecho esto  le puse algo de decoración en das.

Así se iba viendo la botella desde arriba.

La parte superior de la botella que había cortado pasaría a ser la tapa del farol. Ahí también hice orificios para que saliera la luz,  y en el extremo superior de esa tapa se debe dejar un agujero para poder introducir el mecate o alambre para colgar el farol.

Mientras que trabajaba en todo eso, también iba adelantando las figuras decorativas: tres tucanes de das. En esta foto también vemos otro elemento plástico y  muy necesario para iluminar el farol, las candelas de batería que todos conocemos.
Para este momento ya el farol estaba cubierto en su totalidad y pintado con una base de acrílico blanco.

Una vez concluidos los pasos de transformación estructural y aplicada la base de acrílico blanco, vino la parte que realmente disfruto: pintar las piezas.

En un principio había pensado pintar de verde el interior de la tapa, pero después decidí decorar ese espacio con un diseño geométrico en los colores de la bandera.
Ya estaba lista la parte interna.
Terminada la parte externa de la tapa con los tucanes, algo de vegetación en das y una cubierta de hongos en azul, blanco y rojo. Eran las doce medianoche del día 13, justo a tiempo porque al día siguiente era el desfile.

El farol ya en Cartago

Las ruinas de Cartago lucían espectaculares esa noche.

Este evento fue de gran relevancia cultural, entre los invitados al acto cívico se encontraba el Presidente de la República y su familia, también otros representantes del gobierno, de la Municipalidad de Cartago y gente de prensa, además de estudiantes de primaria y secundaria y mucho público. La típica lluvia de setiembre no fue impedimento para la celebración.

En el Museo Municipal de Cartago.
Esta foto es cortesía de Lilliana Gutiérrez.

 

Estos faroles estuvieron en exhibición varias semanas en el Museo Municipal de Cartago, luego se presentaron en la antigua Galería Talentum en San José.

En el techo de Galería Talentum junto a otros faroles que participaron en el desfile de Cartago.

Asistir a este desfile de faroles fue muy bonito por varias razones: hacía muchos años que no participaba de esta tradición, fue como volver un ratito a la infancia. Desfilar con un farol hecho por mí me encantó. Celebrar el Bicentenario en Cartago es muy significativo y para cerrar con broche de oro y listón tricolor: pasar a comer algo compartiendo con los amigos artistas!

En el restaurante, le comentaba a Marta Yglesias que a lo largo del proceso de elaboración del farol, varias veces me hice la eterna pregunta que nos hacemos todos los artistas de cualquier disciplina cuando un proyecto nos “quema las pestañas”: ¿Por qué me meteré en estas cosas?…muy convencida y segura me respondió con una gran sonrisa: “¡Por esto!” y haciendo un gesto alusivo a la amistad, la camadería y al gusto de compartir el arte y la vida.

 

¡Feliz Día de la Independencia 2022!

©GinoBoschini2022