Gino Boschini

Una imagen de la calle en la noche

“Decadencia” Gino Boschini Mixta 49.5 x 70 cm 2024

Toda ciudad tiene sus espacios oscuros, aquellos de los cuales no se siente orgullosa.

Espacios cuya existencia muchos prefieren negar y hacer de cuentas que no existen. En esta obra yo hago mi interpretación de uno de esos lugares que ha sido tomado como centro de operaciones de personas trabajadoras del sexo durante las horas de las noche. No se trata de una zona marginal, es el puro centro de San José, en una esquina donde en horas diurnas confluyen personas que trabajan en oficinas, instituciones y empresas serias. En la noche todo eso desaparece y personas como las aquí representadas son las dueñas del lugar. En esta pintura también vemos parte de la fachada de un edificio que alguna vez tuvo tiempos mejores, ahora parece un triste parqueo, eso si no está abandonado.

Es una escena ambivalente porque es común y bizarra a la vez; esas personas están trabajando, pero la forma en que ganan su sustento se considera indigna; no queda claro si son hombres o mujeres, pero son seres humanos. Hay luz en esa esquina, pero es una iluminación mortecina que genera una atmósfera cómplice para situaciones que bien no se dieran, pero son parte de la realidad.

¿Cómo nos sentimos cuando se materializa ante nosotros la decadencia de una sociedad? ¿Cómo procesamos el hecho de que esta decadencia no es exclusiva de un país, pues se trata de una condición universal?

Siendo este un tema tan delicado, me parece que debo dejar muy en claro algunos puntos:

Yo no creo que una persona que ejerza la prostitución sea indigna. Lo indigno reside en una sociedad  desigual, en un entorno injusto y hostil que no brinda las mismas oportunidades para todos y va cerrando el círculo para algunas personas, llevándolas a situaciones tan extremas como prostituirse  y luego esta misma sociedad sataniza a aquella persona que no tuvo más remedio que venderse para  poder comer. Caso muy diferente es el proxenetismo: eso sí es indigno y decadente.

Tampoco considero justo señalar y juzgar las personas que por las circunstancias que sean, llevan su vida vistiendo ropa del sexo opuesto o deciden cambiar de sexo, ya sea parcialmente o de manera total. Esas decisiones son personales y no nos corresponde a los demás etiquetar de manera negativa a quiénes las toman. La falta de tolerancia también es indigna y decadente.

En esta obra los personajes representados no son lo decadente, son seres humanos que llevan una vida díficil, con rechazos constantes y peligros potenciales implícitos, es por eso que la decadencia de mi obra alude a una sociedad enferma, con valores tergiversados, donde la vida cada vez parece ser menos valorada y respetada.

Una mirada turbia, que habla de dolor, soledad, violencia y miedo.

Veamos ahora otros detalles de esta pintura. 

Mi obra tiene una ambientación nocturna, manifestada en los tonos azules. En esa átmosfera difusa y fría, vemos uno de los muchos edificios en ruinas que configuran el perfil decadente de nuestra ciudad capital.

En este otro detalle  vemos una lámpara del alumbrado público. Estas luces que son testigos de todo tipo de situaciones y experiencias que se dan en las calles; pueden ser de un color blanco gélido o pueden ser de un tono más amarillo, más cálido. En mi obra para efectos dramáticos la hice azulada para generar una imagen más sombría y onírica, donde la línea divisoria entre lo real y lo irreal se vuelve borrosa y confusa.

En la realidad la iluminación de esa zona es más bien como amarillenta, como ámbar. Otra razón por la que usé tonos azules, fue que recientemente vi en Netflix la serie “Supersex”: un biopic del actor porno italiano Rocco Siffredi. En un momento dado hay una escena muy erótica fotografiada con una fuerte luz azul marcada contra la oscuridad, esa luz azul, me pareció lindísima para trabajar esta obra.

Este oscuro personaje es un ser cuya existencia se desarrolla en las penumbras porque lleva una existencia que se despierta con el atardecer y según el azar puede que llegue al amanecer o puede no contar con esa suerte, pues la vida de la calle es una ruleta rusa.

Detalle del personaje que se encuentra en el primer plano.

Algunos de los bocetos que hice para esta obra.  Últimamente me han preguntado si yo siempre hago bocetos para mis pinturas. Generalmente los hago como un simple punto de partida para empezar con el trabajo, pero casi nunca me mantengo fiel a ellos. La mayoría de las veces los altero sobre la marcha y me dejo llevar por el material o por las emociones.

Algunas de las manchas iniciales para el fondo de esta obra. De niño mi color favorito era el azul, después de la adolescencia lo fui dejando porque me parecía aburrido; pero de un tiempo a la fecha, lo he ido retomando para mis obras. Como les conté al principio de esta entrada, en el caso de esta obra, me pareció ideal para la sensación de atmósfera nocturna y triste que quise proyectar. Durante el proceso de producción de esta obra tuve muy presentes dos piezas musicales que me gustan mucho:

Por la naturaleza de la escena representada, “Walk on the wild side” de Lou Reed, sonaba constantemente en mi cabeza.

Dado el protagonismo del color azul en mi obra, durante su producción fue inevitable escuchar varias veces “Blue” de LaTour, una pieza que me ha fascinado desde la primera vez que la escuché en la película “Basic Instinct” (Paul Verhoeven, 1992).

Esta obra fue producida para presentarse en la exposición “Pittori stranieri-Costa Rica”, una muestra colectiva de pintura costarricense en la IILA-Organizzazione internacionale italo-latinoamericana, en Roma, Italia, organizada por MerchArt.

Para mi es motivo de orgullo presentar esta obra fuera de Costa Rica, si bien no trata un tema feliz o bonito, presenta una realidad dura y alejada de la idealización. Por eso agradezco a Irene Antillón y a Armando Loynaz el haberme invitado a participar junto a los demás artistas que estamos representando a Costa Rica en esta ocasión. Les comento que la participación de MerchArt en esta actividad fue declarada de interés cultural por el Gobierno de Costa Rica y el Ministerio de Cultura de Costa Rica.

©GinoBoschini2024

Dando nueva vida a una camisa

Hace unos años, para una Navidad uno de mis primos me regaló una camisa blanca lindísima: tanto el diseño, como la tela y la confección me parecían perfectas. Además siento una especial atracción por las camisas blancas, así que fue un regalo que disfruté muchísimo por bastantes años. Pero nada es eterno, y el año pasado noté con pesar, que si bien el tejido y la textura de la camisa, seguían tan bien como siempre, su color sí manifestaba el paso de los años.

Aquí se ve muy blanca, pero en realidad ya parecía amarillenta.

La primera intención fue desechar mi querida camisa. Pero al comprobar que con excepción del color, la camisa estaba buena, empecé a pensar cómo resucitarla. Se me ocurrió pintarla con acrílico -de todos modos, ya no había mucho que perder.

Quería pintar una escena bíblica, me decidí por un tema recurrente en mi: el mito de Salomé. Puse manos a la obra y comencé a trabajar el fondo en color morado. Rápidamente tuve que aceptar que no iba a ser una tarea fácil, pues quería tapar con pintura la totalidad del blanco.  Pintaba un día sí y otro no. 

El avance era lento y se me hacía tedioso, al punto que la camisa que ahora empezaba a tornarse morada, pasaba más tiempo guardada que en la mesa de trabajo.

Pasó el 2023 y cuando por fin empezó el 2024,  el estado de la camisa no había avanzado mucho. En eso empezaron los preparativos para el festival Transitarte, a mediados de marzo de este año. Al encontrarnos en Cuaresma, se me hizo propicio estrenar mi camisa con tema de Salomé, pues por ser Transitarte un evento multitudinario, consideré ideal usar algo muy llamativo para estar acorde con lo colorido de la actividad.

Retomé la obra y al estar ahora con el tiempo más limitado, las sesiones de pintura se volvieron más pesadas. Pero no importaba, yo quería lucirla en el festival. Al concluir de aplicar el color morado del fondo, ya sentía que había progresado y ahora venía la parte más divertida que era pintar a los personajes.

El mito de Salomé es una escabrosa historia muy bizarra: violencia, sexo, política y religión se mezclan hasta terminar en la muerte del profeta Juan El Bautista. Mi primer impulso fue pintar la escena con un erotismo fuerte y explícito, pero si la iba a usar en Transitarte, tal vez esa idea no era tan acertada, pues esa actividad es de índole familiar, por lo que me incliné por bajar el tono lascivo de esa historia.

Titulé este color como "morado penitencia"
Este es el "rojo flagelo"

La que una vez fue una de mis camisas blancas más queridas, pasó a ser un soporte para una obra de arte usable. Su lectura empieza de derecha a izquierda con la figura de Herodías, la madre de Salomé que mueve todas sus influencias para conseguir la muerte del profeta, aún a costa de la dignidad de su hija. Seguidamente el rey Herodes, representado como una estatua verde (el uso de este color es una alusión al término “viejo verde” o sea un anciano erotizado que gusta de mujeres muy jóvenes) ofrece en una bandeja de plata la cabeza de Juan El Bautista a Salomé, su hijastra, quién es representada con siete velos, los colores de cada velo tienen un significado, así como lo tiene la parte del cuerpo donde se coloca cada velo.

La reina Herodías
El rey Herodes Antipas
La cabeza de Juan El Bautista sobre la bandeja de plata, tal como lo dicta la iconografía, para reconocer que la obra que vemos trata el tema de Salomé.
La princesa Salomé
Escena completa de Salomé recibiendo la cabeza de Juan El Bautista servida en bandeja de plata, por las manos de Herodes.

Estrené la camisa el viernes 15 de marzo, el primer día del Festival pues iba a estar en el Parque Nacional pintando con mis compañeros de Pintal.

Me gustó la nueva textura que adquirió la camisa. La tela es de algodón, pero al cargar tantas capas de pintura acrílica, ahora se siente como entre cuero y plástico y el olor del acrílico es muy agradable. Temía que fuera a resultar muy caliente, pero no fue así, sigue siendo una prenda cómoda de usar.

Ese día terminé in situ una vista parcial del Monumento Nacional de Costa Rica, del francés Louis-Robert Carrier -Belleuse. Monumento ©GinoBoschini2024 Acrílico 30 x 40 cm 2024

Ahora quiero compartirles videos de algunas versiones de películas que presentan el baile de Salomé:

Empezamos con “Salome” de 1922-23, una película muda dirigida por Charles Bryant y Alla Nazimova, quien también era productora y protagonista de la película. Esta versión se basa en la tragedia publicada por Oscar Wilde en 1891 y que fue ilustrada por el gran artista Aubrey Beardsley.

En el cine mi versión favorita es la de mi adorada Rita Hayworth, del año 1953 y la dirige William Dieterle. Una delicia de cine kitsch, representativa del Hollywood de la época de oro, con un reparto rutilante, en el que la costosa producción pasa por alto toda rigurosidad histórica.

Para 1961, se estrena otra superproducción de tema épico bíblico: “Rey de Reyes” (Nicholas Ray), aparte de ser una muy buena película, tiene una banda sonora bellísima de Miklós Rózsa (el mismo de la música de “Quo Vadis” y “Ben Hur“). En esta versión Salomé es interpretada por la actriz estadounidense Brigid Bazlen.

Para terminar esta entrada, les comparto una canción del grupo irlandés U2 llamada “Salome” (obviamente). La versión original es muy buena, pero la que me fascina es esta mezcla conocida como el Zooromancer remix:

La Cuaresma y algunas supersticiones

No soy una persona religiosa. No me gusta que se quiera condicionar mi naturaleza humana con la posibilidad de un premio (el Cielo) o un castigo el Infierno). No me agradan las agrupaciones religiosas, ni los dogmas, ni nada relacionado con esa prácticas en que la fe y la espiritualidad se manipulan para incidir en la conducta de la gente. Esta es mi visión personal, tal vez no sea la correcta pero es la manera en que yo rijo mi vida.

A pesar de no tener creencias religiosas, hay mucho en toda esa cosmovisión que me parece muy interesante y más aún cuando esa ideología se manifiesta en las artes.

Desde una perspectiva cultural y artística ciertas festividades religiosas se me hacen un material muy atractivo para darles lectura y representarlos visualmente: la Navidad es todo un estímulo para la creatividad. La Cuaresma y la Semana Santa son otro elemento muy rico para generar arte tanto en música como cine o pintura y escultura.

Este miércoles 22 de febrero 2023, inicia el período de Cuaresma en el mundo. Dedicada a esa festividad, escribo esta entrada y les comparto algunas de mis obras alusivas al tema.

En mi casa hay una bellísima Biblia católica de 1958 que perteneció a mi mamá. Es de esas ediciones enormes y pesadas, con cubierta de cuero y trae unas ilustraciones maravillosas. Un libro imponente sin duda, que en mi infancia era casi prohibido manejar con ligereza. A esta fuente recurro cuando necesito información de calidad sobre estos temas religiosos. Esta vez consulté el diccionario católico que se incluye (junto con otro montón de apéndices y material accesorio que hacen de esta Biblia una elemento de consulta muy rico) para buscar la definición de Cuaresma y dice así:

Cuaresma. Período anual de cuarenta días que precede a la fiesta de Pascua. Fue instituida por la Iglesia para la oración, el ayuno y la penitencia. En esta solemne temporada se invitan los fieles a renovar sus corazones, a mortificar sus apetitos y a elevar su vida espiritual imitando el retiro de Jesús en el el desierto, y contemplando los misterios de su pasión.”

En esa definición hay palabras que no me calzan porque me parece que están reñidas con lo natural: ayuno, penitencia, mortificar apetitos. Me saca de base ese culto al sufrimiento y la limitación. Pero en fin, mientras que yo no sea el que mortifica sus apetitos, no me importan si la humanidad entera lo hace. Esa ida de la abstinencia como expresión de la fe, siempre me ha intrigado muchísimo porque me cuesta entender que la gente tenga esas prácticas. Supongo que saben algo que yo desconozco y la verdad que prefiero no saber.

Dentro de toda esa observación de la vida espiritual y apropiada conducta religiosa durante la Cuaresma hay un cierto sincretismo con la superstición, con creencias que no tienen ni un ápice de sentido común:

El Viernes Santo siempre se oscurece y truena a las tres de la tarde.

Si uno se mete al mar en esos días se vuelve pez.

El diablo anda suelto en esos días.

Siempre tiembla en Semana Santa.

Prohibido comer carne y prohibido el sexo.

Clavar cosas también es malo porque Cristo fue clavado en una cruz.

Los niños no podían subir a los árboles porque se convertirián en monos.

Dos de los más descabellados son el que dice que barrer es fatal porque “se barre la esencia de Cristo” y el otro señala que vestirse de rojo no es bueno porque “el rojo es el color de la bestia y atrae al diablo”.

Esto del vestido rojo me resultó tan absurdo que me fascinó y me dije “tengo que dibujarlo” .

En mi obra una mujer vestida de rojo está haciendo sus quehaceres domésticos en la noche, a sabiendas de que está en Cuaresma, parece ignorar que su acción es una invitación a un visitante no deseado que la observa escondido entre las plantas del jardín. Al fondo la luna llena ilumina la silueta de una pequeña iglesia. Las sombra de la mujer reflejada en la pared sugiere una atmósfera tenebrosa, indicando que algo sobrenatural está a punto de suceder.

En la universidad escuché que las sociedades al ir evolucionando, avanzando en su desarrollo científico y tecnológico, se van desacralizando, avanzan en su ruta a la secularización, lo cual para mi es bueno, sin embargo no de ja de tener su atractivo el conservar estas historias llenas de creencias que no tienen ningún asidero en la lógica, son historias de realismo mágico si se quiere . Espero que toda este revoltijo de religión, mito y fantasía no se desaparezcan en el tiempo, sino que se conserven como el recuerdo de épocas más pausadas, de ritmos más lentos donde el juego de luces y sombras de una vela después del atardecer convierten en posibles verdades las ideas más alejadas de la lógica y lo natural.

Creo que el arte puede contribuir a preservar todo ese acervo mágico.

©GinoBoschini2023

Evolución

 

Una de mis obras favoritas es este pequeño acrílico al que titulé “Evolución”.  Es una pintura pequeña en dimensiones, pero representa un tema que para mí es enorme: mi percepción de la figura materna a lo largo de la historia, tomando como referencia simbólica  las Venus paleolíticas.

Venus de Willendorf

En el Paleolítico Superior estas figuras conocidas como “Venus esteatopigias” podían ser amuletos para la fecundidad. De ahí se infiere que la valía de una mujer en esos tiempos era su capacidad de tener hijos. La concepción paleolica de la madre estaba limitada a ser un receptáculo de fecundidad.

 

Estas pequeñas esculturas representaban a la mujer con grandes caderas y una vulva muy pronunciada, aludiendo así a la importancia de la maternidad, o sea del ser que tiene en sí el espacio idóneo e indispensable para la procreación. Los senos también se representan grandes pues de los pechos de la mujer sale la leche que es el líquido vital para los recién nacidos. Senos, caderas, glúteos y vulva grandes, pero la cabeza muy pequeña en relación a lo demás. Esto quiere decir que su cerebro, su pensamiento y su mente, no importaban en el mundo de estas sociedades primitivas, pues su función esencial era la maternidad per se.

En mi obra la primera figura a la izquierda, reúne esas caracterísiticas porque la utilizo como un símbolo del inicio de una evolución, como el comienzo de una historia.

 

Pienso que con el paso del tiempo la mujer-madre llegó a valorarse por su amor abnegado y entrega total a sus hijos, incluso a veces a costa de su propia dignidad y amor propio. Lo rescatable en este hipotético momento de la historia de la humanidad, la madre ya no es sólo un instrumento de procreación, pues sus sentimientos cobraron relevancia. Recurro a ilustrar esta idea (muy mía, muy personal) pintando en la segunda figura un corazón en el seno izquierdo; sin embargo mantiene las caracterísiticas visuales de la primera figura.

No puedo demostrarlo, pero desde mi subjetiva visión, considero que la condición de madre ha evolucionado desarrollando la capacidad de realización personal de la mujer en muchos aspectos independientemente del amor a sus hijos, empoderándose en un mundo diferente y estimulante y sin sentir culpa ni remordimientos; porque actualmente la realidad requiere que una madre no sólo críe y ame a sus hijos, es preciso que lo haga usando su inteligencia, su cerebro capacitándose para tener una vida propia que no la limite al reducido mundo doméstico. En la tercera figura de mi obra, le doy más importancia a la cabeza, porque ahí está el cerebro, la inteligencia y la creatividad.  Considero que en la actualidad  la figura materna es la de un ser humano pleno con competencias que le insertan en el complejo mundo de hoy como generadora de acciones que trascienden lo doméstico, sin dejar de lado su esencia de madre protectora y amorosa.

 

Uno de los grandes logros alcanzado por la mujer ha sido establecer su puesto en acciones tanto teóricas como prácticas en situaciones y momentos clave de la historia de la humanidad, dejando así muy claro que el hombre no debe tener la hegemonía del poder, la cual es un privilegio injusto sostenido por la sociedad patriarcal. Aún falta mucho para alcanzar la total equidad en derechos para las mujeres y  falta mucho para que el respeto a la mujer como ser humano sea un sentimiento real e interiorizado, pero a mi parecer en el último siglo hemos avanzado mucho en la ruta a la sana convivencia entre mujeres y hombres, para construir un mundo donde ninguno de los dos esté por encima del otro.

©GinoBoschini2022