Gino Boschini

Un fin de semana viviendo el arte. Parte II: Museo Cultura Popular UNA

El domingo 27 se inauguró la exposición “Barva La vida de antaño” de nuestro colectivo Pintal Pintores al Aire Libre de Costa Rica en el Museo de Cultura Popular, UNA en Barva de Heredia. El espacio donde se ubica este hermoso museo fue propiedad del expresidente Alfredo González Flores. A lo largo de varios meses, … Leer más

Los gigantes de Escuela La Joya

La Escuela La Joya en el Rosario de Desamparados,  es un centro educativo reconocido por ser un modelo de enseñanza en el que la importancia del trabajo en equipo, la formación comunitaria y la conciencia ambientalista y ecológica conforman la agenda cotidiana de sus estudiantes, docentes y empleados administrativos, también involucrando activamente a padres de familias y a la comunidad de la zona. Además esta escuela cuenta con muchos colaboradores externos entre los que nos encontramos mis compañeros de Pintal y yo: a veces participamos en los proyectos de la escuela colectivamente o como en esta oportunidad de manera individual.

Con el mes de setiembre, vienen las celebraciones de la Independencia de Costa Rica. Por esta razón el director de la Escuela La Joya, el señor Banacheck García, me solicitó que le hiciera un “maquillaje” a unos gigantes de mascarada que tenía la escuela. La mascarada tradicional costarricense es una tradición pluricultural y sincrética que viene desde la época colonial y sigue vigente en la actualidad, al punto de ser incluida por ley, como uno de los símbolos nacionales de Costa Rica.

De siempre me han fascinado las máscaras, los disfraces, todas esas cosas que convierten a quien los usa en un personaje distinto a su realidad, sacándolo de la normalidad y de la rutina; por eso la idea de intervenir unos gigantes me resultó irresistible. Los gigantes son máscaras grandes que se montan en estructuras de diversos materiales que sirven para colocarse sobre los hombros de la persona que va a portar la máscara. Los gigantes suelen ir en pareja: el Gigante  con su Giganta.

Así llegaron: urgía un “extreme makeover”.

Llegó el momento de asumir el reto de embellecerlos. Se me hacía interesantísimo intervenir estas figuras con mi estilo para darles una nueva identidad, pues con contaba con la aprobación expresa de don Banacheck para ejercer libertad creativa absoluta.

¡Ese pelo!

Lo primero fue quitarle el pelo al Gigante. Tal vez en otro tiempo esa “cabellera” tuvo mejor aspecto, pero era evidente que ahora era un problema que había que “arrancar de raíz”.

En la parte de arriba en la cabeza, tenía unos huecos que rellené con papel y pegamento. Aún no tenía decidido si se iba a comprar otra peluca u otro tipo de accesorio. Por retirar el pelo procedí a lijar y aplicar unas capas de acrílico blanco, después algo de color.

Yo soy de la gente que conforme trabaja, el material me va guiando por una ruta virtual, me va contando cosas y eso me ayuda a darle ciertas características al proyecto al que estoy dedicado en ese momento.  Con este personaje empecé a verlo como un español muy cliché, muy estereotipado: nariz grande, barba y bigote, cejas pobladas, boina roja. O tal vez podía ser alguien que pretende lucir como la idea que él tiene de un español. Le pinté la nariz  y las mejillas en un color muy encendido aludiendo a la frecuente ingesta de bebidas espirituosas.

La barba, el bigote y el cabello (ahora pintado) llevan un diseño que indica que ya el personaje es un hombre maduro con algo de canas. De esta manera evitamos comprar otra peluca o invertir en algún tipo de material para el cabello. Cuando se trabaja con materiales reciclados o reutilizados, la idea base es no comprar o gastar en materiales nuevos en la medida de lo posible.

Los ojos: bien expresionistas. La boca: morada e inspirada en los labios inyectados con rellenos de algunas celebridades. La boina de tela y una bufanda en colores azul, blanco y rojo, acorde con la celebración del 15 de setiembre.

Con la Giganta, el principal reto también fue el cabello: era de fibra de vidrio, pero había que cambiarle el color. Nuevamente hubo que lijar un poco. Para darles una idea de lo que es lijar para mí, les cuento que si hay algo que detesto hacer son todos los oficios domésticos y de estos lo peor es planchar. Es un castigo infernal. Para que quede claro entonces para mí lijar es igual de desagradable que planchar. Pero cuando hay que hacerlo, pues se lija. Y realizar esa acción en una superficie irregular no es precisamente placentero.

Terminado el lijado, también se le aplicó acrílico blanco a la figura. Me intereesaba mucho eleminar todo rastro de lo que se conoce como “blackface” (esto es el maquillaje de teatro muy usado en el pasado para representar a una persona negra, actualmente tiene fuertes connotaciones racistas, por lo tanto es mejor evitarlo). Considerando que Costa Rica es un país pluricultural y multiétnico, además de contar con la bención de la libertad creativa, decidí darle a este personaje una identidad sincrética e inclusiva: puse varios tonos de posibles colores de piel para proyectar la idea de pluralidad de etnias: café, naranja, rosado, rojo, amarillo y lo dispuse en forma de tatuajes para darle moviemiento.

La base de estas figuras también requirió ciertos retoques estructurales poque presentaba varios agujeros que rellené con das. Aunque estas bases van cubiertas por el vestido que les ponen a los gigantes,  siempre es bueno cuidar y completar los detalles, por más ocultos que estén.

El pelo se resolvión en celestes, gris plata y morados. El maquillaje bien exagerado. En los tiempos de la colonia, el personaje de la Gigante caricaturizaba a las señoras más acaudaladas del pueblo. En mi versión esta señora es más popular y más ktsch: de ahí la exageración en su arreglo personal.

Ya terminadas las figuras, se les aplicó un par de capas de barniz mate. Tengo una cierta aversión a los acabados muy brillantes.

Las joyas: aretes de piezas plásticas grandes con cascabeles, no basta que se vean los aretes porque es ¡mejor si suenan también! y un collar de cadenas doradas de varias vueltas.

Mi firma y los nombres de cada personaje: Vizente (yo sé que ese nombre es “Vicente” pero quería enfatizar un acento más bien afectado y exagerado porque decidí que el personaje no es español, sólo pretende serlo) y ella es Famfatal (un derivado de “femme fatale”

¡El antes y el después!

Foto cortesía de don Banacheck García.

En estas fotos vemos a Famfatal y a Vizente ya vestidos y listos para la celebración del 15 de setiembre.

Este video me lo compartió el director de Escuela La Joya, don Banacheck García para  ver a los personajes en acción.

Famfatal y Vizente

Cuando don Banacheck vino a mi taller por estas figuras, yo le comenté algo de la recién adquirida identidad de estos personajes. El me pidió que le escribiera la historia y aquí se las comparto tal cual se la envié a él:

Vizente y Famfatal

Conforme iba trabajando en el proceso de restauración de estos gigantes, de manera inconsciente empecé a crearles una cierta identidad, una vida imaginaria que actuaba como la ruta a seguir para impregnarles características que los personalizaran. Esa es una de las razones por las que decidí ponerles nombre. Él es Vizente y ella es Famfatal.

Vizente: lo escribo adrede con “z” para enfatizar que este personaje es español (o tal vez pretende serlo y habla con un acento todo fingido). Usa boina y bufanda y tiene una barba muy poblada aunque también en algunas partes de la cara sólo le crecen unos pelillos aislados. La nariz y orejas rojas se debe a su gusto por los tragos en los salones de baile donde conoció a Famfatal.

Famfatal: su nombre viene de la expresión en francés “femme fatale” (una mujer irresistible). Esta giganta originalmente era rubia y tenía la piel pintada de negra. Decidí representar en su color de piel varios de las tonalidades de algunas etnias costarricenses: por eso ella tiene tantos colores en su piel. Respecto al cabello, desde un principio me lo imaginé de colores poco convencionales. Resulta que Fanfatal ya es una señora de cierta edad, pero eso no le quita el gusto por ir a salones de baile a divertirse con sus amigas. Por eso se maquilla de forma exagerada y se arregla con accesorios extravagantes porque ella tiene que llamar la atención a como de lugar, gracias a eso, no pasó desapercibida para Vizente.

Según me dice don Banacheck, Famfatal y Vizente van a tener mucho trabajo y diversión porque se planea que tengan participación frecuente de las actividades de Escuela La Joya. En un futuro les presentaré más entradas relacionadas con este centro educativo tan innovador y proactivo en su propuesta educativa.

©GinoBoschini2022