Gino Boschini

Pintando en la Estación del Ferrocarril al Pacífico.

El edificio de la Estación del Ferrocarril al Pacífico siempre ha sido muy significativo para mi, al grado de percibirle un aura casi mística, por eso desde el primer aviso que en Pintal íbamos a trabajar en un proyecto relacionado con el patrimonio ferroviario de Costa Rica, elegí pintar el vestíbulo de este edificio, pues su carga emocional se me hace fuerte, ya que me remite a los primeros años de mi vida. Su fachada es una máquina del tiempo y la idea de pasar varias horas pintando ahí era muy atractiva.

Me parece muy interesante esta imagen de Google Maps de la Estación del Ferrocarril al Pacífico.
Créditos de la imagen al pie de la foto.

Este inmueble fue diseñado por el arquitecto José Francisco Salazar Quesada (1892-1968). Su construcción se inició en la administración de León Cortés, para terminarse en la administración Calderón Guardia  (1940-1944) en 1941.

Sobre su estilo arquitectónico algunos textos afirman que es art déco, otras fuentes apuntan a que muestra influencia formal del movimiento racionalista funcionalista, con sus volúmenes puros, la ausencia de ornamentación añadida, la profusión de áreas en fachada cerradas con vidrio y, la utilización del vitro bloque como material de vanguardia en esa época, así como la construcción en concreto armado.

Tras conseguir los respectivos permisos para ingresar a la estación llegué a las 8:00 de la mañana de ese lunes. Di un breve recorrido por el vestíbulo y me ubiqué en un espacio que me ofrecía la visión más se ajustaba a la imagen que tenía más o menos construida mentalmente. Siempre supe que mi objetivo era pintar las escaleras.

Convenientemente encontré que este vestíbulo cuenta con estos asientos, que supongo son para que los pasajeros esperen. Yo no los recordaba, pero durante esa sesión ese asiento se desempeñò muy bien como taller provisional, para poner todas mis herramientas y materiales. Y obvio, para descansar por momentos.

Para realizar esta obra tenía la opción de tomar fotos del espacio y trabajar desde un principio con las fotos en la comodidad de mi estudio en mi casa. Pero yo quería sentir, vivir la atmósfera de esta estación. Es una estación viva, con gente que trabaja ahí y con usuarios que la utilizan como punto de partida y llegada a su destinos. Quería escuchar los sonidos de las máquinas, de los portones y la energía de la gente. Donde yo estaba podía ver el ir y venir de los pasajeros y al estar ubicado en ese punto tan visible, tuve la suerte de poder conversar con varios de los funcionarios que aquí trabajan.

Uno de los elementos más característicos de este espacio es su luz. Es una luz abundante, pero para mí tiene algo como fantasmagórico, que al reflejarse en los tonos gris-turquesa de las paredes, todo se ve luminoso pero mortecino a la vez, como con un blur tipo película de los años 70. Si están pensando que eso me encanta ¡sí! ¡tienen razón! porque le imprime aún más nostalgia a un edificio que por su función, su historia y su carga sentimental, ya es un símbolo de añoranza por tiempos pasados.

En algún momento me dio hambre, pero no tenía intención alguna de determe en mi tarea y mucho menos de salir a buscar una soda o algún negocio para comprar algo de comer. Afortunadamente, al portón de la estación se acercó un señor vendiendo cosas empaquetadas. Yo no soy muy dado a consumir ese tipo de comidas (siento que ese gustó se fue con la adolescencia) pero terminé comprándole unas papas tostadas.

Otro detalle hermoso que tiene este vestíbulo es su piso: su diseño, sus colores, y la idea de que alguna vez siendo un niño muy pequeño caminé sobre él con mis padres lo convierten en un espacio mágico. No puedo afirmar con seguridad que ese piso sea el original, pero por su diseño tiendo a querer creer que así. De todos modos la objetividad nunca ha sido lo mío. En la foto de abajo se aprecia un detalle de esas espectaculares escaleras que son un sello distintivo de la Estación al Pacífico.

Toda la mañana se me fue en trabajar las líneas base del dibujo. En una obra con una perspectiva tan compleja es mejor contar con el apoyo de esa líneas para evitar posteriores complicaciones de composición. Cuando llegó el momento de empezar a aplicar las primeras manchas de color, el cansancio ya se manifestaba. En esta sesión de pintura in situ, trabajé todo lo que pude hasta las dos y media de la tarde, aceptando que tendría que terminar la obra en mi estudio, con el apoyo de las fotografías que tomé.

Cuando ya comenzaba a recoger mis cosas, miré hacia las bancas que tenía al frente y vi una pequeña figura de pelo color café. No podía creerlo: ¡un gato! ¡una de mis obsesiones! Inmediatamente me acerqué a verlo. El animalito estaba comiendo alimento para gatos. En ese momento veo a una de las conserjes de la estación y le pregunto sobre este gatito. La señora, muy amablemente me contó que se trata de una gata a la que están cuidando los empleados de la estación, parece que está embarazada, entonces recogen fondos para alimentarla y cuidarla, cuando tenga a los gatitos, la llevarán a operar y de ser posible también a su cría cuando llegue el momento y tratarán de buscarles casa. Esa historia me conmovió profundamente porque estas personas que trabajan aquí no tienen la obligación de tomarse tantas molestias, sin embargo lo hacen y eso me parece digno de reconocerse. Es un acto noble, bueno y muy generoso que habla de la calidad humana de esta gente. Si todas las empresas contaran con personal así, creo que esta sociedad sería bastante mejor. Le pregunté a la señora el nombre de la gatita, me lo dijo pero yo cometí el error de no anotarlo, me atuve a mi memoria que es pésima. De regreso en mi casa, el único nombre que se venía a la mente era “Matilda”, y decidí dejarlo así. Por esa razón titulé a mi obra “Matilda”, al final de cuentas lo que menos importa es si la gatita se llama “Matilda”, “Lucy” o “Choupette” como la de Karl Lagerfeld. Lo que cuenta en toda esta historia es la acción de generosidad de los empleados de la Estación al Pacífico. Es un acto de amor y respeto por la vida que yo he querido reconocer y honrar con mi obra, incluyendo de manera muy sutil a “Matilda” en mi obra. Casi imperceptible, tal como la descubrí.

Después llegó el momento de volver a casa. Me sentía agotado pero muy feliz por haber pasado tanto tiempo en este lugar que recordaba mis primeros años de vida, cuando mis papás me llevaban en el mes de diciembre a ver el bello portal que instalaban en esta estación. Estar aquí también me hizo revivir la felicidad de jugar con mi recordado tren Marklin. Feliz también de haber conocido a “Matilda”, un animalito que en otras circunstancias la estaría pasando muy mal, pero gracias a un grupo de empleados de esta estación tiene la esperanza de una vida mejor.

Aproveché para tomar un par de fotos del exterior de la Estación al Pacífico. No deja de asombrarme la inexplicable fascinación que ejercen los trenes y las estaciones en nosotros, los costarricenses.

No sé si esta entrada llegará a ser leída por funcionarios de la Estación del Ferrocarril al Pacífico, pero quiero agradecerle a todo este personal por su trabajo, pues considero que su servicio  es esencial para el desarrollo de nuestro país.

©GinoBoschini2023

 

 

Un avión museo

Para celebrar el Día Internacional de los Museos, los artistas de la Asociación Costarricense de Artistas Visuales ACAV, presentamos una exposición muy colorida y diferente en el Museo de Arte Costarricense MAC.

Antes de hablarles sobre la propuesta de mi avión, es bueno que repasemos la actual definición de museo, pues es bueno tener claro que un museo es un espacio de cultura viva, de interacción social:

“Un museo es una institución sin ánimo de lucro, permanente y al servicio de la sociedad, que investiga, colecciona, conserva, interpreta y exhibe el patrimonio material e inmaterial. Abiertos al público, accesibles e inclusivos, los museos fomentan la diversidad y la sostenibilidad. Con la participación de las comunidades, los museos operan y comunican ética y profesionalmente, ofreciendo experiencias variadas para la educación, el disfrute, la reflexión y el intercambio de conocimientos.”https://icom.museum/es/recursos/normas-y-directrices/definicion-del-museo/

También es importante anotar cuál es el objetivo de la celebración del Dìa Internacional de los Museos:

El objetivo del Día Internacional de los Museos (DIM) es concienciar sobre el hecho de que los museos son un importante medio para el intercambio cultural, el enriquecimiento de las culturas, así como para el desarrollo de la comprensión mutua, de la colaboración y de la paz entre los pueblos. Organizados cada 18 de mayo o alrededor de esa fecha desde hace más de 40 años, los eventos y actividades planeados para celebrar el DIM pueden durar un día, un fin de semana o incluso toda la semana. Cada vez son más los museos por todo el mundo que participan en esta celebración mundial: el año pasado fueron 37.000 museos los que tomaron parte en el evento en 158 países y territorios.

Dejando bien estipulados esos puntos, comprenderán que el Día Internacional de los Museos, es de las pocas celebraciones anuales que yo considero importantes. Desde que recuerdo  los museos me han fascinado. Siempre han alimentado mi imaginación y me han estimulado la curiosidad y el deseo de aprendizaje.

Para mi casi todos los museos son lugares que nutren el alma porque generan conocimiento y rescatan recuerdos y memorias; por eso  dediqué bastante tiempo a meditar cual sería la ruta a seguir para mi diseño.
Algo tenía muy claro: me encantó la idea de presentar una obra mía en el Museo de Arte Costarricense, aunque fuera en una actividad colectiva. Este museo es prácticamente un espacio sagrado para las artes costarricenses y además es uno de los edificios más bellos que aún quedan en nuestra ciudad capital.

Al aceptar participar en esta exposición, empecé a considerar varias posibilidades de diseño, pero me hacía falta un concepto. Tenía muy presente que también estábamos celebrando los 45 años de haberse creado el MAC. Antes de eso el edificio de estilo neocolonial donde se encuentra este museo, había sido el Aeropuerto Internacional de La Sabana que se inauguró el 7 de abril de 1940.

Recordé una foto muy vieja donde salen mis abuelos paternos con mi papá siendo un bebé, esa foto fue tomada cuando se disponían a viajar hacia Guatemala pues entiendo que mi abuelo José iba a trabajar como calígrafo en ese país. Pudo haber sido en algún momento de los años 20 porque mi papá nació en 1923, si no me equivoco. Me resulta díficil precisar con exactitud esa historia porque ya han muerto todos los protagonistas. Les comparto la foto:

En la foto se lee en la perfecta caligrafìa de mi abuelo: “Sabana S.José CR. Antes de salir para Guatemala”. Vean la imagen más de cerca:

Esta foto me dice entonces, que antes de construirse el edificio, en La Sabana aterrizaban y despegaban aviones. De rebote, esta foto me dio la pauta que necesitaba para mi diseño. Mi abuelo paterno era mitad italiano y mitad costarricense, se casó con mi abuela que era de Cartago. Por mi lado materno, mi abuelo era de Heredia, mientras que mi abuela era española, venida de las Islas Canarias. Esa mezcla de nacionalidades que heredamos sus descendientes, me trajo a la mente conceptos como: sincretismo, unión de culturas e hibridez; características que a mi parecer conforman la identidad costarricense. Eso yo lo considero como algo muy rico, muy positivo. Tenemos un poquito de muchas etnias y culturas ¡Ahí me vino la luz!

Gracias a esas reflexiones, en mi diseño hago un pequeño homenaje a la hibridez cultural que define al pueblo costarricense. Como les acabo de contar, por lo menos en mi caso de mi familia hay antepasados italianos por el lado de mi papá y antepasados españoles por parte de mi mamá y toda esa herencia se funde con ticos de Cartago y Heredia. ¿Cómo representar eso en el reducido espacio del avioncito de MDF? Lo resolví en forma de pinturas abstractas con los colores de las banderas tica, italiana y española. Le hice un marco dorado a estas pinturas, recreando así el espacio de un museo de arte abstracto. Las dispuse flotando sobre puntos verdes, azules y café que aluden a los colores de la naturaleza. Al frente del avión pinté el ícono que representa los museos actualmente. Este ícono se encuentra entre nubes, para asemejar así la atmósfera de los sueños, pues para mi los museos siempre han sido espacios que me hacen soñar, lugares donde presente y pasado se funden, donde las ideas y los hechos conviven en la forma de documentos, monumentos y todo tipo de objetos que rescatan algo importante para alguien.

De este modo, mi avioncito de madera es un museo que celebra la herencia de culturas que han conformado a muchas de las familias costarricenses. Con este objeto celebro también la función de los museos de trascender fronteras mentales, tal como los aviones trascienden fronteras espaciales.

A continuación algunas imágenes del proceso de pintura de este avioncito:

Una cuantas capas de acrílico blanco como base.

 

Entra el color amarillo para dar calidez.

Aunque no lo crean, aquí hay horas de horas de trabajo.

Tuve varias razones para recurrir a la abstracción en las obras de este “museo-avión”: lo abstracto me remite a lo universal y a lo único, a lo irrepetible.

Listo! Ya podía zurcar los cielos del arte y la cultura.

Vista desde abajo.

Algunos detalles de las obras.

Parte de la cola del avión.

Y llegó el día de ver el “avión museo” en su lugar de exhibición.

El edificio del MAC es tan hermoso que enmarca a la perfección todas las obras que se presentan en él.

¡Qué bonito ver aquí los aviones de ACAV celebrando a los museos del mundo!

 

©GinoBoschini2023

Evolución

 

Una de mis obras favoritas es este pequeño acrílico al que titulé “Evolución”.  Es una pintura pequeña en dimensiones, pero representa un tema que para mí es enorme: mi percepción de la figura materna a lo largo de la historia, tomando como referencia simbólica  las Venus paleolíticas.

Venus de Willendorf

En el Paleolítico Superior estas figuras conocidas como “Venus esteatopigias” podían ser amuletos para la fecundidad. De ahí se infiere que la valía de una mujer en esos tiempos era su capacidad de tener hijos. La concepción paleolica de la madre estaba limitada a ser un receptáculo de fecundidad.

 

Estas pequeñas esculturas representaban a la mujer con grandes caderas y una vulva muy pronunciada, aludiendo así a la importancia de la maternidad, o sea del ser que tiene en sí el espacio idóneo e indispensable para la procreación. Los senos también se representan grandes pues de los pechos de la mujer sale la leche que es el líquido vital para los recién nacidos. Senos, caderas, glúteos y vulva grandes, pero la cabeza muy pequeña en relación a lo demás. Esto quiere decir que su cerebro, su pensamiento y su mente, no importaban en el mundo de estas sociedades primitivas, pues su función esencial era la maternidad per se.

En mi obra la primera figura a la izquierda, reúne esas caracterísiticas porque la utilizo como un símbolo del inicio de una evolución, como el comienzo de una historia.

 

Pienso que con el paso del tiempo la mujer-madre llegó a valorarse por su amor abnegado y entrega total a sus hijos, incluso a veces a costa de su propia dignidad y amor propio. Lo rescatable en este hipotético momento de la historia de la humanidad, la madre ya no es sólo un instrumento de procreación, pues sus sentimientos cobraron relevancia. Recurro a ilustrar esta idea (muy mía, muy personal) pintando en la segunda figura un corazón en el seno izquierdo; sin embargo mantiene las caracterísiticas visuales de la primera figura.

No puedo demostrarlo, pero desde mi subjetiva visión, considero que la condición de madre ha evolucionado desarrollando la capacidad de realización personal de la mujer en muchos aspectos independientemente del amor a sus hijos, empoderándose en un mundo diferente y estimulante y sin sentir culpa ni remordimientos; porque actualmente la realidad requiere que una madre no sólo críe y ame a sus hijos, es preciso que lo haga usando su inteligencia, su cerebro capacitándose para tener una vida propia que no la limite al reducido mundo doméstico. En la tercera figura de mi obra, le doy más importancia a la cabeza, porque ahí está el cerebro, la inteligencia y la creatividad.  Considero que en la actualidad  la figura materna es la de un ser humano pleno con competencias que le insertan en el complejo mundo de hoy como generadora de acciones que trascienden lo doméstico, sin dejar de lado su esencia de madre protectora y amorosa.

 

Uno de los grandes logros alcanzado por la mujer ha sido establecer su puesto en acciones tanto teóricas como prácticas en situaciones y momentos clave de la historia de la humanidad, dejando así muy claro que el hombre no debe tener la hegemonía del poder, la cual es un privilegio injusto sostenido por la sociedad patriarcal. Aún falta mucho para alcanzar la total equidad en derechos para las mujeres y  falta mucho para que el respeto a la mujer como ser humano sea un sentimiento real e interiorizado, pero a mi parecer en el último siglo hemos avanzado mucho en la ruta a la sana convivencia entre mujeres y hombres, para construir un mundo donde ninguno de los dos esté por encima del otro.

©GinoBoschini2022

 

Un fin de semana viviendo el arte. Parte II: Museo Cultura Popular UNA

El domingo 27 se inauguró la exposición “Barva La vida de antaño” de nuestro colectivo Pintal Pintores al Aire Libre de Costa Rica en el Museo de Cultura Popular, UNA en Barva de Heredia. El espacio donde se ubica este hermoso museo fue propiedad del expresidente Alfredo González Flores. A lo largo de varios meses, … Leer más

Pintal de aniversario

El logo original de Pintal fue diseñado por el artista Carlos Arroyo, quien también ha diseñado este logo conmemorativo del quinto aniversario de Pintal.

 

Fue en el año 2018 que entré activamente al mundo del arte de la mano de Pintal, Pintores al Aire Libre de Costa Rica   gracias a la oportunidad que me dio su directora Doreen Bákit de integrarme a este colectivo que ha venido a ser parte medular de mi evolución como artista y también como persona. En cada proyecto que convoca Pintal, hay nuevos retos que nos hacen crecer y mejorar a quienes participamos en esos proyectos. Sonará cliché, pero en cierto modo nuestro colectivo es una especie de familia por elección, pues el trabajo artístico continuo nos une estrechamente, acercando no sólo nuestro quehacer artístico sino nuestras vidas.

 

 

Les comparto a continuación un resumen de la historia de Pintal, tomado de un texto que me pasó Doreen:

PINTAL comenzó en una reunión de artistas en agosto del 2017 que fueron a pintar a la Casa del Café en Heredia, fue en esa salida que este grupo decidió conformar un colectivo dedicado a la pintura al aire libre para fomentar la tradición que inició en Costa Rica a principios del siglo XX con artistas como Ezequiel Jiménez  y otros pintores de grupos de la Generación Nacionalista y La Nueva Sensibilidad: Fausto Pacheco, Teodorico Quirós y Margarita Bertheau. Se nombró al colectivo Pintores al Aire Libre de Costa Rica, por sus siglas PINTAL CR. En un principio eran veinticinco artistas y  actualmente podemos ser un poco más de ochenta.
A partir de ahí hemos generado actividades de diversa índole. PINTAL trabaja por proyecto,
normalmente se selecciona un tema, luego se construye la parte teórica y conceptual de ese tema, además hay un reforzamiento de la parte técnica con talleres de maestros que son miembros del mismo grupo.

Taller en el Museo de la Carreta impartido por el maestro Juan Carlos Camacho para el proyecto “Adobe y Café” (2018-2019).

Después se coordinan las fechas para ir a pintar al lugar y se solicita el espacio expositivo.
Las iniciativas de los miembros siempre son analizadas para ver su viabilidad y convergencia con los
objetivos del grupo para poder realizarlos.
En la página de Facebook se publica la memoria fotográfica de actividades y obras que se
dieron como producto del proyecto realizado.
El grupo administrativo está confirmado por Doreen Bákit , Margarita Madrigal ,
Gabriela Ureña , Johnny Arroyo  y Marta Yglesias.

 

Visita guiada de Patrizia Gallo para su exposición Gato Mix.

Como les comenté al principio, yo ingresé a Pintal en el 2018. Todo se dio porque para mediados de ese año, yo tenía un blog de gatos y me enteré que la artista Patrizia Gallo  estaba presentando una exposición de pinturas llamada Gato Mix, la contacté y ella me invitó a una visita guiada en el Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural, donde estaba su muestra. Mientras que llegaba el momento de la charla, Patrizia me preguntó si quería pintar con los artistas de Pintal que estaban ahí en una actividad de intercambio de tarjetas de artista. Me presentó con Doreen y ella a su vez me introdujo a los integrantes que se encontraban ahí esa noche del Art City Tour de julio 2018.

Estas son las tarjetas de artista que recibí esa noche ¡Un detalle lindísimo!

 

Me dieron materiales para pintar mis tarjetas mientras conversaba con Doreen. A pesar de que me costó un poco empezar a pintar; fueron la calidez del grupo y el saberme en un centro cultural importante, en noche del Art City Tour y con materiales de arte, los factores que me hicieron un clic inmediato y me sentí como pez en el agua.

 

 

 

Conversando con Doreen Bákit.

Al terminar la actividad ya le estaba preguntando a Doreen cuáles eran los requisitos para integrarme al colectivo.

 

 

 

 

 

 

Llegó mi primera salida para el proyecto Adobe y Café. No sé si a todo el mundo le ha pasado, pero cuando nunca se ha pintado al aire libre da mucho susto esa primera  vez.  Es una dinámica completamente diferente a pintar en la comodidad del taller y uno descubre eso sólo viviéndolo, o sea sobre la marcha.

En el Museo de la Carreta. Foto tomada por Ligia Arroyo.

Fuimos al Museo de la Carreta y el Campesino Costarricense en Desamparados.

A pesar de encontrarme en proceso de adaptación al grupo,era muy estimulante el estar en ese bonito lugar en compañía de estos excelentes artistas.

Foto del grupo en el Museo de la Carreta. No recuerdo quién tomó la foto.

Con los aires de diciembre vino un proyecto de pintar espacios del Mercado Central de San José.

En el Mercado Central pinté este acrílico con elementos navideños “Lleve el 39“.

 

Esa fue una experiencia que terminó de desaparecer mi zona de confort: jamás me habría imaginado años antes que yo pasaría cinco horas pintando en público en unos de los lugares más ruidosos y caóticos que existen. Recuerdo que donde yo estaba sentado, cerca de una de las entradas de la calle al edificio, a la par del portal, en un momento dado había música a todo volumen que venía de tres fuentes distintas. Eso sin mencionar el movimiento constante de gente. Un mundo totalmente ajeno a mi rutina.

 

 

 

 

En enero 2019 se retomaron las salidas para este proyecto de Adobe y Café.

Pintando en el Museo de Cultura Popular en Heredia. Foto de Ligia Arroyo.

Yo tuve la oportunidad de ir al Museo de Cultura Popular en Santa Lucía de Heredia y también a la Casa Rosada en San José.

Los cuadros que pintamos en la Casa Rosada.
Ahí pinté la acuarela “Sombras en el piso“. En esta foto vemos esa obra exponiéndose en la antigua Galería Talentum.

 

 

 

 

 

 

 

 

Fue en esos primeros meses del año que participé con Pintal para el festival Amón Cultural, una actividad que se realiza todos los años para el rescate de valores y del espacio de los barrios Amón y Otoya.

Pintando en el Parque Bólivar para Amón Cultural 2019.
Trabajando en la obra que se incluiría en el Libro Arte de Amón Cultural 2019.

En las semanas previas al festival nuestro grupo se dedica a pintar en las calles de estos barrios para presentar una exposición del trabajo realizado en la Casa Cultural del Tecnológico de Costa Rica (TEC). Cada año la temática a desarrollar es diferente, lo que nos hace ver los espacios conocidos con ojos renovados para plasmar esa percepción alternativa y fresca en nuestras obras.

En el Parque Bólivar pinté el acrílico “Libertad” para Amón Cultural 2019.
Pasado, presente” acrílico pintado in situ en la casa Quirós Huete de Barrio Amón en el año 2020.

Llegó el mes de febrero 2020 y fuimos invitados por Karen Clachar de Artflow Galería a pintar en Avenida Escazú.  Mi obra tuvo como referencia la enorme escultura “Big Foot” del artista francoisraelí, Idan Zareski.

Fotos por Ana Boschini y Luisa Valerín.

Un fin de semana de verano espectacular fue el marco perfecto para una  actividad hermosa y vibrante, llena de vida que en nada se parecería a lo que vino un mes después: la pandemia del Covid con todas las complicaciones y situaciones inesperadas que implicó.

 

 

 

 

 

Pero ni aún la pandemia hizo que Pintal cayera en la inactividad o en la apatía: valiéndonos de la virtualidad, seguimos produciendo al tomar una serie de retos artísticos como asidero no sólo para la práctica de la pintura, sino también como un recurso emocional para mantener en alto la moral del grupo.

Esta obra la pinté en el jardín de mi casa para uno de los retos virtuales de Pintal: aplicar el método comparativo en pintura (sight-size) en junio 2021.

Logramos así obras diferentes de gran calidad  que se desempeñaron como un ejercicio regular que aportó muchos beneficios para los integrantes del colectivo. No sólo contamos con estos retos, también tuvimos talleres, charlas y exposiciones virtuales que a lo largo de la pandemia nos ayudaron a ir haciendo el tan esperado regreso a la presencialidad. Poco a poco, en el 2021 volvimos a reunirnos y a disfrutar del arte juntos,  siempre respetando los protocolos de salud vigentes en el  momento.

Ahora en el 2022 llevamos ya varias exposiciones presenciales y salidas a pintar a diferentes lugares como el Jardín Botánico Lankester o el III Festival Internacional de Poesía Turrialba 2022.

Empezando la sesión de pintura in situ en el bellísimo Jardín Botánico Lankester.
Apariencia fantasmal” fue como titulé este acrílico pintado en Lankester.
Pintando en el parque central de Turrialba la obra en acrílico “La Siesta“. Gracias Esther Monge por tomarme foto mientras pintaba.
En las afueras del estadio Colleya Fonseca de Goicoechea tuvimos una actividad de pintura al aire libre donde pinté el acrílico “La casa anaranjada“, reconozco que me gusta mucho esta obra.

Actualmente nos encontramos trabajando en varios proyectos como el de Barva de Heredia y del que pronto les tendré más detalles.

Es así como llegamos a agosto, el mes de aniversario de Pintal y para contribuir a la alegría de cumplir cinco años de maravillosas experiencias, recibimos hace poco la gratísima noticia de que nuestro colectivo ha sido galardonado con el  Premio Internacional Princesa Luyari 2022, otorgado por la Fundación Rincones Arte Internacional desde Colombia.

Nominación oficial de Pintal al Premio Internacional Princesa Luyari 2022 (Foto del Facebook de Fundación Para la Promoción Artística y Cultural Rinconesarte Internacional)
Publicación comunicando que Pintal es uno de los ganadores del Premio Internacional Princesa Luyari 2022. Nuestro logo está arriba en la esquina derecha. (Foto del Facebook de Fundación Para la Promoción Artística y Cultural Rinconesarte Internacional)

¿Cuáles nuevas sorpresas nos traerá el futuro? ¿Cuántas buenas noticias vendrán? ¿Adónde nos llevarán nuestros pasos que caminan por la ruta del arte?  En Pintal seguimos disfrutando de las grandes satisfacciones que nos da la labor artística, pues el arte es una de expresiones más sublimes de la humanidad.

Para terminar, tal vez algunos se preguntan por qué dedico tanto espacio en mi blog y en mi sitio a Pintal… la respuesta es simple: por agradecimiento, por un profundo y sincero agradecimiento a este grupo de grandes artistas que me han recibido con los brazos abiertos, haciéndome valorar la fuerza del cariño y el sentido de pertenencia cuando se comparte el amor a lo que nos une: el arte. Gracias a esa invitación que me hicieron Doreen Bákit y Patrizia Gallo en aquel Art City Tour de julio 2018, he entrado por una puerta que me ha llevado

a conocer muchísima gente maravillosa, otros colectivos como MerchArt y Optimun Artis Internacional con los que también trabajo y me hacen superarme en cada convocatoria y a los que pronto dedicaré sus respectivas entradas en este blog.  Desde que entré a Pintal he alcanzado metas y objetivos que antes ni siquiera consideraba. Es más, el estar escribiendo estas palabras no fue algo que yo imaginara realizar hace cuatro años.  De una vez les cuento que espero pronto poder comunicarles la noticia de mi primera exposición individual. No tengo idea de cuándo, ni dónde, pero es un proyecto en el que me encuentro trabajando.

Foto cortesía de Doreen Bákit.

Por todo lo vivido, por lo presente y por las aventuras y éxitos del mañana ¡muchas gracias Pintal y feliz quinto aniversario!

©GinoBoschini2022

 

Empezando setiembre

De un tiempo a la fecha, al comienzo de cada mes hago alguna obra para estrenarla como foto de portada de mi página personal de Facebook. Trato de que esa obra tenga algo que ver con alguna de las festividades o fechas importantes del mes. Puedo tomar como referencia el nombre del mes, o algo de su historia o el nacimiento o muerte de algún personaje histórico notable o incluso puedo aludir a algún elemento simbólico del mes.

En Costa Rica celebramos nuestra independencia el 15 de setiembre. De hecho prácticamente en todo el mes se realizan actividades tanto en lo público como en lo privado que festejan este evento histórico. Por ejemplo muchas viviendas se decoran con ornamentos relacionados con símbolos nacionales.

Por todo lo anterior este mes escogí trabajar en mi obra dos elementos representativos de la cultura tica, de ahí que usara tinta azul y roja, con el fondo blanco del papel de acuarela. Uno de estos elementos me gusta mucho y el otro es un grave defecto colectivo que espero algún día superaremos.

Empecemos por lo positivo: al extremo derecho en este trabajo realizado con bolígrafo, vemos una representación de La Nigüenta. Esta es una figurilla muy célebre en el ideario tico. Se le atribuyen poderes de atracción de la buena suerte, la salud y hasta el amor. Sobre su origen hay varias versiones que se funden con la neblina de los tiempos. En lo personal, a mi no me gustaba mucho cuando yo estaba joven, porque me parecía demasiado “pintoresca”, casi de mal gusto. Pero con el tiempo la percepción de muchas cosas cambia, en mi caso fue después de llevar algunas clases de Historia del Arte en las que estudiamos el arte popular y el arte kitsch. Fue entonces cuando empecé a ver a La Nigüenta con los ojos del conocimiento y de la objetividad. Ahora es una de mis representaciones culturales más apreciadas, la siento tan ligada a la estética tradicional que para mi es casi el referente por excelencia de la cultura popular y de esa idealización que tenemos los ticos de un pasado más sencillo, más tranquilo y romántico.

Cerca de mi querida Nigüenta, un poco más atrás, se aprecia una figura blanca redonda que parece una luna, pues no, no es un dibujo de ese cuerpo celeste. Es un reloj con sus agujas distorsionadas, retorcidas y carentes de sentido. Abajo se encuentran los números del reloj pintados con los colores de nuestra bandera. Es mi forma de representar la infame “hora tica”. Para muchos costarricenses es como un elemento unificante o distintivo de nuestra manera de ser, para mi es un hábito desagradable, una pésima costumbre que debería erradicarse. Nuestra impuntualidad es célebre incluso más allá de nuestras fronteras, pareciera como si el tiempo en Costa Rica fuera algo ajeno al tiempo en el resto del mundo. Por eso dibujé los números del reloj en el piso de éste, porque para muchos de nosotros los ticos, el valorar el tiempo es un sinsentido. No sé si en el futuro lograremos hacer de la “hora tica” sólo un mal recuerdo de una debilidad cultural.

El caso es que ningún país es perfecto, como no lo es ningún ser humano, por eso no podemos esperar que los ticos seamos perfectos, tenemos nuestros defectos y nos toca a cada uno de nosotros, tratar de superarlos en lo cotidiano, en nuestro mundo privado. Fácil no es, pero todos podemos intentar ser mejores cada día, podemos empezar tratando de ser puntuales.

¡Feliz mes de la independencia a mi amada Costa Rica!

©GinoBoschini2022