Gino Boschini

Una imagen de la calle en la noche

“Decadencia” Gino Boschini Mixta 49.5 x 70 cm 2024

Toda ciudad tiene sus espacios oscuros, aquellos de los cuales no se siente orgullosa.

Espacios cuya existencia muchos prefieren negar y hacer de cuentas que no existen. En esta obra yo hago mi interpretación de uno de esos lugares que ha sido tomado como centro de operaciones de personas trabajadoras del sexo durante las horas de las noche. No se trata de una zona marginal, es el puro centro de San José, en una esquina donde en horas diurnas confluyen personas que trabajan en oficinas, instituciones y empresas serias. En la noche todo eso desaparece y personas como las aquí representadas son las dueñas del lugar. En esta pintura también vemos parte de la fachada de un edificio que alguna vez tuvo tiempos mejores, ahora parece un triste parqueo, eso si no está abandonado.

Es una escena ambivalente porque es común y bizarra a la vez; esas personas están trabajando, pero la forma en que ganan su sustento se considera indigna; no queda claro si son hombres o mujeres, pero son seres humanos. Hay luz en esa esquina, pero es una iluminación mortecina que genera una atmósfera cómplice para situaciones que bien no se dieran, pero son parte de la realidad.

¿Cómo nos sentimos cuando se materializa ante nosotros la decadencia de una sociedad? ¿Cómo procesamos el hecho de que esta decadencia no es exclusiva de un país, pues se trata de una condición universal?

Siendo este un tema tan delicado, me parece que debo dejar muy en claro algunos puntos:

Yo no creo que una persona que ejerza la prostitución sea indigna. Lo indigno reside en una sociedad  desigual, en un entorno injusto y hostil que no brinda las mismas oportunidades para todos y va cerrando el círculo para algunas personas, llevándolas a situaciones tan extremas como prostituirse  y luego esta misma sociedad sataniza a aquella persona que no tuvo más remedio que venderse para  poder comer. Caso muy diferente es el proxenetismo: eso sí es indigno y decadente.

Tampoco considero justo señalar y juzgar las personas que por las circunstancias que sean, llevan su vida vistiendo ropa del sexo opuesto o deciden cambiar de sexo, ya sea parcialmente o de manera total. Esas decisiones son personales y no nos corresponde a los demás etiquetar de manera negativa a quiénes las toman. La falta de tolerancia también es indigna y decadente.

En esta obra los personajes representados no son lo decadente, son seres humanos que llevan una vida díficil, con rechazos constantes y peligros potenciales implícitos, es por eso que la decadencia de mi obra alude a una sociedad enferma, con valores tergiversados, donde la vida cada vez parece ser menos valorada y respetada.

Una mirada turbia, que habla de dolor, soledad, violencia y miedo.

Veamos ahora otros detalles de esta pintura. 

Mi obra tiene una ambientación nocturna, manifestada en los tonos azules. En esa átmosfera difusa y fría, vemos uno de los muchos edificios en ruinas que configuran el perfil decadente de nuestra ciudad capital.

En este otro detalle  vemos una lámpara del alumbrado público. Estas luces que son testigos de todo tipo de situaciones y experiencias que se dan en las calles; pueden ser de un color blanco gélido o pueden ser de un tono más amarillo, más cálido. En mi obra para efectos dramáticos la hice azulada para generar una imagen más sombría y onírica, donde la línea divisoria entre lo real y lo irreal se vuelve borrosa y confusa.

En la realidad la iluminación de esa zona es más bien como amarillenta, como ámbar. Otra razón por la que usé tonos azules, fue que recientemente vi en Netflix la serie “Supersex”: un biopic del actor porno italiano Rocco Siffredi. En un momento dado hay una escena muy erótica fotografiada con una fuerte luz azul marcada contra la oscuridad, esa luz azul, me pareció lindísima para trabajar esta obra.

Este oscuro personaje es un ser cuya existencia se desarrolla en las penumbras porque lleva una existencia que se despierta con el atardecer y según el azar puede que llegue al amanecer o puede no contar con esa suerte, pues la vida de la calle es una ruleta rusa.

Detalle del personaje que se encuentra en el primer plano.

Algunos de los bocetos que hice para esta obra.  Últimamente me han preguntado si yo siempre hago bocetos para mis pinturas. Generalmente los hago como un simple punto de partida para empezar con el trabajo, pero casi nunca me mantengo fiel a ellos. La mayoría de las veces los altero sobre la marcha y me dejo llevar por el material o por las emociones.

Algunas de las manchas iniciales para el fondo de esta obra. De niño mi color favorito era el azul, después de la adolescencia lo fui dejando porque me parecía aburrido; pero de un tiempo a la fecha, lo he ido retomando para mis obras. Como les conté al principio de esta entrada, en el caso de esta obra, me pareció ideal para la sensación de atmósfera nocturna y triste que quise proyectar. Durante el proceso de producción de esta obra tuve muy presentes dos piezas musicales que me gustan mucho:

Por la naturaleza de la escena representada, “Walk on the wild side” de Lou Reed, sonaba constantemente en mi cabeza.

Dado el protagonismo del color azul en mi obra, durante su producción fue inevitable escuchar varias veces “Blue” de LaTour, una pieza que me ha fascinado desde la primera vez que la escuché en la película “Basic Instinct” (Paul Verhoeven, 1992).

Esta obra fue producida para presentarse en la exposición “Pittori stranieri-Costa Rica”, una muestra colectiva de pintura costarricense en la IILA-Organizzazione internacionale italo-latinoamericana, en Roma, Italia, organizada por MerchArt.

Para mi es motivo de orgullo presentar esta obra fuera de Costa Rica, si bien no trata un tema feliz o bonito, presenta una realidad dura y alejada de la idealización. Por eso agradezco a Irene Antillón y a Armando Loynaz el haberme invitado a participar junto a los demás artistas que estamos representando a Costa Rica en esta ocasión. Les comento que la participación de MerchArt en esta actividad fue declarada de interés cultural por el Gobierno de Costa Rica y el Ministerio de Cultura de Costa Rica.

©GinoBoschini2024

Resumen de las actividades del mes de agosto 2023

Agosto fue un mes movido. Hubo mucha actividad cultural y artística.

Voy a compartirles un pequeño resumen un poco atrasado porque si hay algo que no me ha sobrado en estas últimas semanas ha sido el tiempo.

Empiezo el mes de agosto terminando un libro.

Esta es la copia de “On the Road” que me acompañó durante varios meses.

Empezando apenas el mes concluí mi lectura de una excelente novela que disfruté muchísimo: “On the road” de Jack Kerouac. Esto no tiene mucho que ver con todo lo demás pero quería contarles y recomendarles esta producción literaria que se considera la obra definitiva de la generación beat: cuenta sobre la vida bohemia y desordenada de un grupo de personas que entre 1947 y 1950 viajan constantemente a lo largo de Estados Unidos e incluso llegan a México. En la narración se alude a muchas manifestaciones culturales, entre estas hay diversos géneros músicales que enmarcan los eventos del relato. Yo disfruté mucho ese detalle porque conforme iba leyendo buscaba la música en línea y eso enriquecía la lectura, por ejemplo, cuando los dos personajes principales viajan a México el mambo era el soundtrack de su frenética fiesta.

Salida a hacer urban sketch en San José centro

Listos para empezar a bocetear.

El jueves 3 de agosto me fui con Doreen Bákit a hacer urban sketch en la Plaza de la Cultura: mucho sol, gente variopinta, demasiadas palomas, ruido y caos urbano.

Un detalle del modelo de ese día.
El boceto de Doreen.
Mi boceto en lapicero azul.

En la tarde noche, no podíamos dejar de pasar a saludar a nustra amiga Luisa Valerín, compañera de Pintal quien inauguraba su exposición individual “Gestos e Historias” en la Escuela Casa del Artista.

Una velada feliz y especial, compartiendo con nuestra querida amiga Luisa Valerín. En la foto de abajo con nuestras colegas: Mónica Pérez, Doreen Bákit, Marta Yglesias y Alicia Aguilar.

Participación en expos virtuales

En julio envié las fotos para dos exposiciones virtuales que se publicaron en agosto.

El 9 de agosto el grupo panameño Arte Drusiliano presentó su exposición que conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. Yo participé con mi obra “Talamanca” en la cual hago un homenaje al rey indígena Pablo Presbere.

“Talamanca”
©GinoBoschini2023
Técnica mixta
21 x 14.5 cm
2023
El afiche de la exposición y mi certificado de participación.

Días después presenté “El beso de Salomé” para la exposición “Besos” del grupo argentino Salieris de van Gogh El mito que se genera a partir del personaje de Salomé siempre me ha gustado mucho. Es fascinante esa trama tan oscura, en la que el sexo, la religión y la política se funden en una historia tan violenta como bizarra.

“El beso de Salomé”
©GinoBoschini2023
Técnica mixta
20 x 28 cm
2023
Invitación para la exposición virtual de “Besos”

Inauguración La Noche y obra vendida

El viernes 11 asistí a la inauguración de la exposición La Noche del colectivo MerchArt en el Centro de Estudios Brasileños y felizmente ahí mismo vendí mi obra “3:00 a.m.”. Gracias al nuevo dueño de esta obra que retrata las caras de las criaturas de las noches de la ciudad, los noctámbulos de verdad, de los que hacen las noches tan eternas como intensas. Gracias también a Irene Antillón por su gestión de conseguir espacios expositivos. Pueden ver más fotos del evento en mi cuenta de Instagram: https://www.instagram.com/p/CwSoqBRu9mH/?utm_source=ig_web_copy_link&igshid=MzRlODBiNWFlZA==

Invitación al FEA 16/8

La profesora Flory Castro de la Escuela Pacífica Fernández Oreamuno nos invitó a varios artistas de distintas disciplinas a servir de jurado para el certamen de artes visuales de la inauguración de la Etapa Circuital del Festival Estudiantil de las Artes 2023, el día 16 de agosto.

El jurado y otros invitados junto a la profesora MEd. Flory Castro, Facilitadora Curricular de Español: De izquierda a derecha: Marìa del Mar Piedra Arias, profesora de música; Stanley Lara Castro, invitado especial y profesor de música en el MEP. Luego el jurado Anthony Chavarría, arquitecto; Dennis Salas, diseñador gráfico y artista visual; Silvia Aguilar, artista visual; un servidor y Kattia Granados, artista visual. Cerrando la fila, nuestra anfitriona Floy Castro.
Un día realizando una agradable labor en pro del arte y la cultura
Bonitos detalles para el jurado
¡Muchas gracias Flory Castro!

Clausura expo Patrimonio Ferroviario

Llego el día de la clausura de la exposición “Patrimonio Ferroviario Estaciones.Puentes.Trenes” de Pintal, pintores al aire libre de Costa Rica. El evento se fusionó con la presentación del libro “Historias de Ferrocarrileros Costarricenses” de la EUNED  compilado por don Álvaro Gutiérrez Rojas y editado por el escritor Daniel Garro Sánchez. Contamos con la participación de Carlos Luis Fallas Pastor, historiador del Centro de Investigación y Conservación del Patrimonio Cultural de Costa Rica. El acto fue conducido por Carolina Arias, comunicadora de la EUNED.

En el orden usual Carlos Luis Fallas Pastor, luego yo; después Álvaro Gutiérrez Rojas y Daniel Garro Sánchez.
Con mi obra “Matilda”

Estuvieron presentes los señores ferrocarrileros que compartieron sus historias en este libro. En la foto nos acompaña don Gio Castaldini de AMIGOS DEL TREN A OROTINA y don Roy Fonseca, administrador de la página Ferrocarrileros de Costa Rica.En ambas fotos está presente doña Elizabeth Briceño Jiménez quien también fue Presidente Ejecutiva del INCOFER.

Hermosa foto cortesía de Doreen Bákit.

Clases Lil Mena

En la tarde del mismo día de la clausura de la exposición “Patrimonio ferroviario” tuve mi primera lección de encuadernación con Lil Mena Una experiencia lindísima y enriquecedora. Muy agradecido con Lil Mena, Xinia Matamoros y Doreen Bákit por compartirme su conocimiento en esta técnica.

¡Me costó, pero me encanta cómo quedó!
Aún no he tenido chance de practicar lo aprendido. Espero recordar todos los pasos y los muchos detalles de esta técnica de encuadernación.
Gratísima la compañía de estas talentosas artistas: Xinia Matamoros y Lil Mena.

Certamen Universal Brush Society de Master Brush Awards

La polifácetica artista Patrizia Gallo lanzó este año una nueva iniciativa cultural de alcances internacionales: Universal Brush Society y lo hizo por todo lo grande con un certamen virtual de artes visuales con la participación de 53 países y más de 300 obras. Tuve el honor de colaborar como juez junto a varios destacados e importantes artistas de distintos países. Gracias a Patrizia y su esposo Alberto París por invitarme a participar de este proyecto.

Este es mi afiche de presentación con fotografía del maestro Rodrigo Quesada. Abajo los certificados de participación como jurado, el de arriba emitido por Universal Brush Society y el de abajo de CIA (Consell Internacional de les Arts), UNOTA (United Nations Arts & Sciences) UNESCO (United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization)

Barrio México

El nuevo proyecto de Pintal arrancó a fines de julio y en agosto nos dimos a la tarea de producir nuestras obras para la exposición “Barrio México 100” que presentaremos en el Centro Multicultural Botica Solera, muestra que se enmarca en las actividades del Centenario de Fundación de Barrio México.

Afiche de la exposición con la obra de Patrizia Gallo.
Lista de participantes en “Barrio México 100”

Monotipia 1/9

El profesor Francisco Calderón de la ECA nos dio un excelente taller de monotipia y quedé encantado con la técnica, pues encierra un cierto grado de sorpresa, que lo hace interesantísimo. En realidad este taller lo recibimos mis compañeros del curso de pintura y yo, el primero de setiembre, pero yo lo cuento como parte de las actividades de agosto.

Esta es una técnica de “regueros y embarrijos”, pero los resultados bien valen esa pequeña incomodidad.

Proyecto personal al final

Pero “la cereza del pastel” vino a darse en la última semana de agosto, pues empecé con un proyecto personal del cual les contaré en su debido momento.

©GinoBoschini2023

Pintando en la Estación del Ferrocarril al Pacífico.

El edificio de la Estación del Ferrocarril al Pacífico siempre ha sido muy significativo para mi, al grado de percibirle un aura casi mística, por eso desde el primer aviso que en Pintal íbamos a trabajar en un proyecto relacionado con el patrimonio ferroviario de Costa Rica, elegí pintar el vestíbulo de este edificio, pues su carga emocional se me hace fuerte, ya que me remite a los primeros años de mi vida. Su fachada es una máquina del tiempo y la idea de pasar varias horas pintando ahí era muy atractiva.

Me parece muy interesante esta imagen de Google Maps de la Estación del Ferrocarril al Pacífico.
Créditos de la imagen al pie de la foto.

Este inmueble fue diseñado por el arquitecto José Francisco Salazar Quesada (1892-1968). Su construcción se inició en la administración de León Cortés, para terminarse en la administración Calderón Guardia  (1940-1944) en 1941.

Sobre su estilo arquitectónico algunos textos afirman que es art déco, otras fuentes apuntan a que muestra influencia formal del movimiento racionalista funcionalista, con sus volúmenes puros, la ausencia de ornamentación añadida, la profusión de áreas en fachada cerradas con vidrio y, la utilización del vitro bloque como material de vanguardia en esa época, así como la construcción en concreto armado.

Tras conseguir los respectivos permisos para ingresar a la estación llegué a las 8:00 de la mañana de ese lunes. Di un breve recorrido por el vestíbulo y me ubiqué en un espacio que me ofrecía la visión más se ajustaba a la imagen que tenía más o menos construida mentalmente. Siempre supe que mi objetivo era pintar las escaleras.

Convenientemente encontré que este vestíbulo cuenta con estos asientos, que supongo son para que los pasajeros esperen. Yo no los recordaba, pero durante esa sesión ese asiento se desempeñò muy bien como taller provisional, para poner todas mis herramientas y materiales. Y obvio, para descansar por momentos.

Para realizar esta obra tenía la opción de tomar fotos del espacio y trabajar desde un principio con las fotos en la comodidad de mi estudio en mi casa. Pero yo quería sentir, vivir la atmósfera de esta estación. Es una estación viva, con gente que trabaja ahí y con usuarios que la utilizan como punto de partida y llegada a su destinos. Quería escuchar los sonidos de las máquinas, de los portones y la energía de la gente. Donde yo estaba podía ver el ir y venir de los pasajeros y al estar ubicado en ese punto tan visible, tuve la suerte de poder conversar con varios de los funcionarios que aquí trabajan.

Uno de los elementos más característicos de este espacio es su luz. Es una luz abundante, pero para mí tiene algo como fantasmagórico, que al reflejarse en los tonos gris-turquesa de las paredes, todo se ve luminoso pero mortecino a la vez, como con un blur tipo película de los años 70. Si están pensando que eso me encanta ¡sí! ¡tienen razón! porque le imprime aún más nostalgia a un edificio que por su función, su historia y su carga sentimental, ya es un símbolo de añoranza por tiempos pasados.

En algún momento me dio hambre, pero no tenía intención alguna de determe en mi tarea y mucho menos de salir a buscar una soda o algún negocio para comprar algo de comer. Afortunadamente, al portón de la estación se acercó un señor vendiendo cosas empaquetadas. Yo no soy muy dado a consumir ese tipo de comidas (siento que ese gustó se fue con la adolescencia) pero terminé comprándole unas papas tostadas.

Otro detalle hermoso que tiene este vestíbulo es su piso: su diseño, sus colores, y la idea de que alguna vez siendo un niño muy pequeño caminé sobre él con mis padres lo convierten en un espacio mágico. No puedo afirmar con seguridad que ese piso sea el original, pero por su diseño tiendo a querer creer que así. De todos modos la objetividad nunca ha sido lo mío. En la foto de abajo se aprecia un detalle de esas espectaculares escaleras que son un sello distintivo de la Estación al Pacífico.

Toda la mañana se me fue en trabajar las líneas base del dibujo. En una obra con una perspectiva tan compleja es mejor contar con el apoyo de esa líneas para evitar posteriores complicaciones de composición. Cuando llegó el momento de empezar a aplicar las primeras manchas de color, el cansancio ya se manifestaba. En esta sesión de pintura in situ, trabajé todo lo que pude hasta las dos y media de la tarde, aceptando que tendría que terminar la obra en mi estudio, con el apoyo de las fotografías que tomé.

Cuando ya comenzaba a recoger mis cosas, miré hacia las bancas que tenía al frente y vi una pequeña figura de pelo color café. No podía creerlo: ¡un gato! ¡una de mis obsesiones! Inmediatamente me acerqué a verlo. El animalito estaba comiendo alimento para gatos. En ese momento veo a una de las conserjes de la estación y le pregunto sobre este gatito. La señora, muy amablemente me contó que se trata de una gata a la que están cuidando los empleados de la estación, parece que está embarazada, entonces recogen fondos para alimentarla y cuidarla, cuando tenga a los gatitos, la llevarán a operar y de ser posible también a su cría cuando llegue el momento y tratarán de buscarles casa. Esa historia me conmovió profundamente porque estas personas que trabajan aquí no tienen la obligación de tomarse tantas molestias, sin embargo lo hacen y eso me parece digno de reconocerse. Es un acto noble, bueno y muy generoso que habla de la calidad humana de esta gente. Si todas las empresas contaran con personal así, creo que esta sociedad sería bastante mejor. Le pregunté a la señora el nombre de la gatita, me lo dijo pero yo cometí el error de no anotarlo, me atuve a mi memoria que es pésima. De regreso en mi casa, el único nombre que se venía a la mente era “Matilda”, y decidí dejarlo así. Por esa razón titulé a mi obra “Matilda”, al final de cuentas lo que menos importa es si la gatita se llama “Matilda”, “Lucy” o “Choupette” como la de Karl Lagerfeld. Lo que cuenta en toda esta historia es la acción de generosidad de los empleados de la Estación al Pacífico. Es un acto de amor y respeto por la vida que yo he querido reconocer y honrar con mi obra, incluyendo de manera muy sutil a “Matilda” en mi obra. Casi imperceptible, tal como la descubrí.

Después llegó el momento de volver a casa. Me sentía agotado pero muy feliz por haber pasado tanto tiempo en este lugar que recordaba mis primeros años de vida, cuando mis papás me llevaban en el mes de diciembre a ver el bello portal que instalaban en esta estación. Estar aquí también me hizo revivir la felicidad de jugar con mi recordado tren Marklin. Feliz también de haber conocido a “Matilda”, un animalito que en otras circunstancias la estaría pasando muy mal, pero gracias a un grupo de empleados de esta estación tiene la esperanza de una vida mejor.

Aproveché para tomar un par de fotos del exterior de la Estación al Pacífico. No deja de asombrarme la inexplicable fascinación que ejercen los trenes y las estaciones en nosotros, los costarricenses.

No sé si esta entrada llegará a ser leída por funcionarios de la Estación del Ferrocarril al Pacífico, pero quiero agradecerle a todo este personal por su trabajo, pues considero que su servicio  es esencial para el desarrollo de nuestro país.

©GinoBoschini2023

 

 

Del paisaje a la foto, de la foto a la pintura, de la pintura al alma.

Hace algunos años, mi hija Ana me envió por Whatsapp una bellísima foto de la vieja estación de trenes de Balsa con la intención de que algún día yo hiciera una pintura basándome en esa foto. Siempre he admirado el gran talento de Ana para tomar fotografías: siempre me transmiten emociones, me generan muchas reacciones y dan pie a muchas lecturas. Sus fotos aportan buen material para otras reinterpretaciones en distintas áreas de las artes visuales, especialmente las que tienen una atmósfera evocativa muy marcada. Esta foto en particular, me pareció muy atractiva no sólo por el ángulo tan dramático con que capturó el viejo edificio de la estación, o por los colores terrosos y secos del verano en las zonas más calientes del país, además la luz que parecía indicar la proximidad del atardecer le aportaba un aura de irrealidad y tal vez de soledad, que inmediatamente me remitió al pasaje final de la novela Marcos Ramírez que publicó Carlos Luis Fallas en 1952.

 

Carlos Luis Fallas con un inserto de la undécima edición en español de su novela Marcos Ramírez, con fecha abril 1978 publicada por Librería, Imprenta y Litografía Lehmann. La foto de Carlos Luis Fallas es de https://elespiritudel48.org/carlos-luis-fallas-sibaja/

En ese momento de la novela, Marcos pasa unas horas de terror y miedo, durante una solitaria noche de tormenta en la pequeña estación de Santo Domingo. La primera vez que leí esta parte de la novela fue en un libro de texto en la escuela primaria. Quedé fascinado con esa espeluznante narración que iba in crescendo, hasta que Marcos logra armarse de valor y vence sus temores atávicos, sembrados en él por la ignorancia y la religión de los adultos que lo rodeaban. Al sentirse liberado y empoderado Marcos deja de ser un niño y empieza su ruta para convertirse en un hombre. Es una narración hermosa y fuerte dentro de su aparente inocencia.

Cuando vi la foto que me cedió Ana, me imaginé que así debía ser la estación donde Marcos Ramírez tuvo su momento de decisión, de ruptura con las ataduras y la dependencia de la niñez. Amé esa foto, pero en el momento no sentí esa chispa que me llevara a iniciar la pintura. Pasó el tiempo y lo más que hacía eran bocetos en distintas técnicas, pero algo me decía que no era el momento.

Estos son los bocetos que aún conservo.

Ese momento llegó varios meses atrás, cuando Doreen Bákit, directora de Pintal, nos habló de un futuro proyecto que rescataba la importancia del patrimonio ferroviario de Costa Rica. Se trabajarían trenes, puentes y estaciones. Los trenes me gustan mucho, pero no para pintarlos o dibujarlos (no me atrae pintar máquinas o vehículos). Los puentes ferroviarios son interesantísimos, especialmente si están viejos, deteriorados y oxidados. Pero lo que inmediatamente me movió el deseo de pintar fueron las estaciones. Era el momento de trabajar con la foto de la estación de Balsa.

Para mi las estaciones de tren guardan en sí una cierta nostalgia o melancolía que las vuelve espacios indefinidos, liminales donde puedo estar despidiendo o recibiendo, llegando o partiendo, de paso o en sentido permanente. Puede que esta percepción que tengo de las estaciones de tren esté permeada por el cine y la literatura y siento que los muelles, puertos y atracaderos también comparten esa magia, ese aura de estado intermedio casi surrealista. Curiosamente no experimento esa sensación con los aeropuertos: se me hacen fríos, carentes de ese romanticismo que me proyectan las estaciones de tren y los puertos.

Cuando por fin empecé con mi pintura de la estación de Balsa, asumí la obra como un proceso personal, nunca sobredimensioné la realidad de que habría curaduría para la exposición. Lo que movía era proyectar en la obra la resequedad de los últimos días del verano, darme gusto retratando el paso del tiempo en el edificio y por supuesto disfruté imaginando los intensos momentos de esa especie de eclosión que pasó Marcos Ramírez en la estación de Santo Domingo.

Iniciando el trabajo de esta obra.

En la foto originalmente hay más vegetación, tanto en el primer plano, como en el plano del fondo, pero yo preferí reducir al máximo ese elemento para darle todo el protagonismo al edificio. Por eso le eliminé las hojas al árbol en las pocas ramas que presento y los árboles del fondo son apenas insinuados y difusos, para reforzar en la obra esa idea de la transición. Una transición que a veces se vive en soledad y a veces puede doler, pero una transición es un cambio y los cambios son parte de la vida. Vamos y venimos como cuando transitamos por una estación de tren.

 

©GinoBoschini2023

Un avión museo

Para celebrar el Día Internacional de los Museos, los artistas de la Asociación Costarricense de Artistas Visuales ACAV, presentamos una exposición muy colorida y diferente en el Museo de Arte Costarricense MAC.

Antes de hablarles sobre la propuesta de mi avión, es bueno que repasemos la actual definición de museo, pues es bueno tener claro que un museo es un espacio de cultura viva, de interacción social:

“Un museo es una institución sin ánimo de lucro, permanente y al servicio de la sociedad, que investiga, colecciona, conserva, interpreta y exhibe el patrimonio material e inmaterial. Abiertos al público, accesibles e inclusivos, los museos fomentan la diversidad y la sostenibilidad. Con la participación de las comunidades, los museos operan y comunican ética y profesionalmente, ofreciendo experiencias variadas para la educación, el disfrute, la reflexión y el intercambio de conocimientos.”https://icom.museum/es/recursos/normas-y-directrices/definicion-del-museo/

También es importante anotar cuál es el objetivo de la celebración del Dìa Internacional de los Museos:

El objetivo del Día Internacional de los Museos (DIM) es concienciar sobre el hecho de que los museos son un importante medio para el intercambio cultural, el enriquecimiento de las culturas, así como para el desarrollo de la comprensión mutua, de la colaboración y de la paz entre los pueblos. Organizados cada 18 de mayo o alrededor de esa fecha desde hace más de 40 años, los eventos y actividades planeados para celebrar el DIM pueden durar un día, un fin de semana o incluso toda la semana. Cada vez son más los museos por todo el mundo que participan en esta celebración mundial: el año pasado fueron 37.000 museos los que tomaron parte en el evento en 158 países y territorios.

Dejando bien estipulados esos puntos, comprenderán que el Día Internacional de los Museos, es de las pocas celebraciones anuales que yo considero importantes. Desde que recuerdo  los museos me han fascinado. Siempre han alimentado mi imaginación y me han estimulado la curiosidad y el deseo de aprendizaje.

Para mi casi todos los museos son lugares que nutren el alma porque generan conocimiento y rescatan recuerdos y memorias; por eso  dediqué bastante tiempo a meditar cual sería la ruta a seguir para mi diseño.
Algo tenía muy claro: me encantó la idea de presentar una obra mía en el Museo de Arte Costarricense, aunque fuera en una actividad colectiva. Este museo es prácticamente un espacio sagrado para las artes costarricenses y además es uno de los edificios más bellos que aún quedan en nuestra ciudad capital.

Al aceptar participar en esta exposición, empecé a considerar varias posibilidades de diseño, pero me hacía falta un concepto. Tenía muy presente que también estábamos celebrando los 45 años de haberse creado el MAC. Antes de eso el edificio de estilo neocolonial donde se encuentra este museo, había sido el Aeropuerto Internacional de La Sabana que se inauguró el 7 de abril de 1940.

Recordé una foto muy vieja donde salen mis abuelos paternos con mi papá siendo un bebé, esa foto fue tomada cuando se disponían a viajar hacia Guatemala pues entiendo que mi abuelo José iba a trabajar como calígrafo en ese país. Pudo haber sido en algún momento de los años 20 porque mi papá nació en 1923, si no me equivoco. Me resulta díficil precisar con exactitud esa historia porque ya han muerto todos los protagonistas. Les comparto la foto:

En la foto se lee en la perfecta caligrafìa de mi abuelo: “Sabana S.José CR. Antes de salir para Guatemala”. Vean la imagen más de cerca:

Esta foto me dice entonces, que antes de construirse el edificio, en La Sabana aterrizaban y despegaban aviones. De rebote, esta foto me dio la pauta que necesitaba para mi diseño. Mi abuelo paterno era mitad italiano y mitad costarricense, se casó con mi abuela que era de Cartago. Por mi lado materno, mi abuelo era de Heredia, mientras que mi abuela era española, venida de las Islas Canarias. Esa mezcla de nacionalidades que heredamos sus descendientes, me trajo a la mente conceptos como: sincretismo, unión de culturas e hibridez; características que a mi parecer conforman la identidad costarricense. Eso yo lo considero como algo muy rico, muy positivo. Tenemos un poquito de muchas etnias y culturas ¡Ahí me vino la luz!

Gracias a esas reflexiones, en mi diseño hago un pequeño homenaje a la hibridez cultural que define al pueblo costarricense. Como les acabo de contar, por lo menos en mi caso de mi familia hay antepasados italianos por el lado de mi papá y antepasados españoles por parte de mi mamá y toda esa herencia se funde con ticos de Cartago y Heredia. ¿Cómo representar eso en el reducido espacio del avioncito de MDF? Lo resolví en forma de pinturas abstractas con los colores de las banderas tica, italiana y española. Le hice un marco dorado a estas pinturas, recreando así el espacio de un museo de arte abstracto. Las dispuse flotando sobre puntos verdes, azules y café que aluden a los colores de la naturaleza. Al frente del avión pinté el ícono que representa los museos actualmente. Este ícono se encuentra entre nubes, para asemejar así la atmósfera de los sueños, pues para mi los museos siempre han sido espacios que me hacen soñar, lugares donde presente y pasado se funden, donde las ideas y los hechos conviven en la forma de documentos, monumentos y todo tipo de objetos que rescatan algo importante para alguien.

De este modo, mi avioncito de madera es un museo que celebra la herencia de culturas que han conformado a muchas de las familias costarricenses. Con este objeto celebro también la función de los museos de trascender fronteras mentales, tal como los aviones trascienden fronteras espaciales.

A continuación algunas imágenes del proceso de pintura de este avioncito:

Una cuantas capas de acrílico blanco como base.

 

Entra el color amarillo para dar calidez.

Aunque no lo crean, aquí hay horas de horas de trabajo.

Tuve varias razones para recurrir a la abstracción en las obras de este “museo-avión”: lo abstracto me remite a lo universal y a lo único, a lo irrepetible.

Listo! Ya podía zurcar los cielos del arte y la cultura.

Vista desde abajo.

Algunos detalles de las obras.

Parte de la cola del avión.

Y llegó el día de ver el “avión museo” en su lugar de exhibición.

El edificio del MAC es tan hermoso que enmarca a la perfección todas las obras que se presentan en él.

¡Qué bonito ver aquí los aviones de ACAV celebrando a los museos del mundo!

 

©GinoBoschini2023

Una orquídea de apariencia fantasmal

En este mes de marzo 2023 el Jardín Botánico Lankester se encuentra cincuenta años de existencia, por este motivo invitó al colectivo Pintal, Pintores al Aire Libre de Costa Rica a presentar una exposición con tema de orquídeas en el Centro de la Cultura Cartaginesa

Doreen Bákit, directora de Pintal dando el discurso inaugural de la exposición. Foto de Ingrid Sánchez.

 

Otro momento de la inauguración. Foto tomada del chat de Pintal.

 

Foto cortesía de Doreen Bákit.

 

Público asistente a la inauguración. Foto de Doreen Bákit.

El título de esta exposición es “Orquídeas en Costa Rica en Peligro de Extinción” pues se busca informar y concientizar al público sobre esa situación tan delicada y que muchos desconocemos. Entre estas obras se encuentra mi trabajo en acrílico “Apariencia Fantasmal” (2022)  que pinté in situ en el vivero de orquídeas del Jardín Lankester.

Apariencia fantasmal
©GinoBoschini2022
Acrílico
60 x 60 cm
2022
$150.00

Visitar el Jardín Lankester siempre es toda una celebración de vida y belleza natural y si se trata de ir a pintar ahí algunos de sus espacios o plantas las opciones son muchas. El día que fui a trabajar en mi obra, al principio me empecé a sentir un poco abrumado ante tanta belleza, pero después de hacer un recorrido meditando cuál orquídea me atraía más, escogí la Mormodes Fractiflexa.

Esta especie de orquídea me llamó muchísimo la atención por la forma y el color de sus flores. Yo no tenía ningún deseo de pintar orquídeas color fucsia o blancas, por lo que el color café, casi vino  de hermosas flores me ayudó a tomar la decisión. Interesante también como el color de estas flores parecía cambiar según la cambiaba la luz a lo largo de la sesión de pintura.

Como no sé nada de orquídeas, busqué algo de información en la red para conocer un poquito más a mi modelo y aquí les comparto lo que encontré:

Mormodes es un género de orquídeas originario de Centroamérica que cuenta más de setenta especies epífitas (se refiere a cualquier planta que crece sobre otro vegetal u objeto usándolo solamente como soporte, pero que no lo parasita nutricionalmente) o litófitas (son plantas que crecen en asociación conrocas) de la tribu Cymbidieae. En biología, se entiende por tribu a una clasificación taxonómica optativa intermedia entre la familia y el género, empleada para organizar las familias que contienen muchos miembros.

Distribución de la Mormodes Fractiflexa

 

Según la información encontrada en Kew de Royal Botanic Gardens el rango de esta especie es de Costa Rica a Panamá y crece principalmente en el bioma tropical húmedo. Un bioma es un grupo de ecosistemas que comparten características como el clima, la vegetación y la fauna.

Tienen pseudobulbos (órgano de almacenamiento que deriva de parte de un tallo entre dos nódulos de hojas) carnosos, oblongos y en anillo, muy similares, con varias hojas dísticas, esto es disposición en dos filas verticales opuestas, generalmente caducas, osea las hojas se caen durante parte del año, estrechas, con nervios y herbáceas. La inflorescencia ( disposición de las flores sobre las ramas o la extremidad del tallo) se produce a partir de las yemas en el lado los pseudobulbos.

 

 

Las flores son muy vistosas, y de diferentes colores, rojo, vino oscuro, naranja, rosa o amarillo, manchado o no. El sépalo dorsal algo arqueado sobre la columna. El sépalo es una pieza floral que forma el cáliz de una flor de una planta angiosperma (este término se refiere a las plantas que dan flores). Los pétalos más amplios y arqueados sobre la columna o en posición vertical. El labio es trilobulado, formando una especie de túnel, que se adjunta a la base de la columna, que no tiene pie, o alas. Esta está siempre torcida a un lado. La antera, que es la parte terminal del estambre de una flor, con forma de saco pequeño donde se produce y se guarda el polen; contiene dos polinias (masas coherentes de granos de polen) rara vez cuatro.

Este género se propuso por el paleontólogo, naturalista y botánico británico John Lindley conocido como “el padre de la orquideología” en A Natural System of Botany 446′, en 1836.

El nombre de este género indica que sus flores tienen apariencia fantasmal. Este nombre fue colectado por H.G. Reichenbach, un ornitólogo, botánico, pteridólogo y conocido orquideólogo alemán del siglo XIX. Fue el responsable de identificar, describir y clasificar miles de nuevas orquídeas descubiertas por todo el mundo y que fueron enviadas a Europa, llegando así a ser el sucesor de Lindley como autoridad indiscutible en el conocimiento de las orquídeas. La primera vez que se publicó este nombre fue en 1872 en la publicación especializada en horticultura Gardener’s Chronicle de Londres.

 

Espero que después de leer esta entrada nazca en ustedes el deseo de acercarse al mágico mundo de las orquídeas.

©GinoBoschini2023

 

Fuentes consultadas:

https://es.wikipedia.org/wiki/Mormodes

https://powo.science.kew.org/taxon/644959-1?_gl=1*hl6jgp*_ga*MTQ5MzI1OTU1NS4xNjc4ODQ4MzA4*_ga_ZVV2HHW7P6*MTY3ODg0ODMwNy4xLjEuMTY3ODg1MDMwNS4wLjAuMA

https://www.ipni.org/n/644959-1