Gino Boschini

Una imagen de la calle en la noche

“Decadencia” Gino Boschini Mixta 49.5 x 70 cm 2024

Toda ciudad tiene sus espacios oscuros, aquellos de los cuales no se siente orgullosa.

Espacios cuya existencia muchos prefieren negar y hacer de cuentas que no existen. En esta obra yo hago mi interpretación de uno de esos lugares que ha sido tomado como centro de operaciones de personas trabajadoras del sexo durante las horas de las noche. No se trata de una zona marginal, es el puro centro de San José, en una esquina donde en horas diurnas confluyen personas que trabajan en oficinas, instituciones y empresas serias. En la noche todo eso desaparece y personas como las aquí representadas son las dueñas del lugar. En esta pintura también vemos parte de la fachada de un edificio que alguna vez tuvo tiempos mejores, ahora parece un triste parqueo, eso si no está abandonado.

Es una escena ambivalente porque es común y bizarra a la vez; esas personas están trabajando, pero la forma en que ganan su sustento se considera indigna; no queda claro si son hombres o mujeres, pero son seres humanos. Hay luz en esa esquina, pero es una iluminación mortecina que genera una atmósfera cómplice para situaciones que bien no se dieran, pero son parte de la realidad.

¿Cómo nos sentimos cuando se materializa ante nosotros la decadencia de una sociedad? ¿Cómo procesamos el hecho de que esta decadencia no es exclusiva de un país, pues se trata de una condición universal?

Siendo este un tema tan delicado, me parece que debo dejar muy en claro algunos puntos:

Yo no creo que una persona que ejerza la prostitución sea indigna. Lo indigno reside en una sociedad  desigual, en un entorno injusto y hostil que no brinda las mismas oportunidades para todos y va cerrando el círculo para algunas personas, llevándolas a situaciones tan extremas como prostituirse  y luego esta misma sociedad sataniza a aquella persona que no tuvo más remedio que venderse para  poder comer. Caso muy diferente es el proxenetismo: eso sí es indigno y decadente.

Tampoco considero justo señalar y juzgar las personas que por las circunstancias que sean, llevan su vida vistiendo ropa del sexo opuesto o deciden cambiar de sexo, ya sea parcialmente o de manera total. Esas decisiones son personales y no nos corresponde a los demás etiquetar de manera negativa a quiénes las toman. La falta de tolerancia también es indigna y decadente.

En esta obra los personajes representados no son lo decadente, son seres humanos que llevan una vida díficil, con rechazos constantes y peligros potenciales implícitos, es por eso que la decadencia de mi obra alude a una sociedad enferma, con valores tergiversados, donde la vida cada vez parece ser menos valorada y respetada.

Una mirada turbia, que habla de dolor, soledad, violencia y miedo.

Veamos ahora otros detalles de esta pintura. 

Mi obra tiene una ambientación nocturna, manifestada en los tonos azules. En esa átmosfera difusa y fría, vemos uno de los muchos edificios en ruinas que configuran el perfil decadente de nuestra ciudad capital.

En este otro detalle  vemos una lámpara del alumbrado público. Estas luces que son testigos de todo tipo de situaciones y experiencias que se dan en las calles; pueden ser de un color blanco gélido o pueden ser de un tono más amarillo, más cálido. En mi obra para efectos dramáticos la hice azulada para generar una imagen más sombría y onírica, donde la línea divisoria entre lo real y lo irreal se vuelve borrosa y confusa.

En la realidad la iluminación de esa zona es más bien como amarillenta, como ámbar. Otra razón por la que usé tonos azules, fue que recientemente vi en Netflix la serie “Supersex”: un biopic del actor porno italiano Rocco Siffredi. En un momento dado hay una escena muy erótica fotografiada con una fuerte luz azul marcada contra la oscuridad, esa luz azul, me pareció lindísima para trabajar esta obra.

Este oscuro personaje es un ser cuya existencia se desarrolla en las penumbras porque lleva una existencia que se despierta con el atardecer y según el azar puede que llegue al amanecer o puede no contar con esa suerte, pues la vida de la calle es una ruleta rusa.

Detalle del personaje que se encuentra en el primer plano.

Algunos de los bocetos que hice para esta obra.  Últimamente me han preguntado si yo siempre hago bocetos para mis pinturas. Generalmente los hago como un simple punto de partida para empezar con el trabajo, pero casi nunca me mantengo fiel a ellos. La mayoría de las veces los altero sobre la marcha y me dejo llevar por el material o por las emociones.

Algunas de las manchas iniciales para el fondo de esta obra. De niño mi color favorito era el azul, después de la adolescencia lo fui dejando porque me parecía aburrido; pero de un tiempo a la fecha, lo he ido retomando para mis obras. Como les conté al principio de esta entrada, en el caso de esta obra, me pareció ideal para la sensación de atmósfera nocturna y triste que quise proyectar. Durante el proceso de producción de esta obra tuve muy presentes dos piezas musicales que me gustan mucho:

Por la naturaleza de la escena representada, “Walk on the wild side” de Lou Reed, sonaba constantemente en mi cabeza.

Dado el protagonismo del color azul en mi obra, durante su producción fue inevitable escuchar varias veces “Blue” de LaTour, una pieza que me ha fascinado desde la primera vez que la escuché en la película “Basic Instinct” (Paul Verhoeven, 1992).

Esta obra fue producida para presentarse en la exposición “Pittori stranieri-Costa Rica”, una muestra colectiva de pintura costarricense en la IILA-Organizzazione internacionale italo-latinoamericana, en Roma, Italia, organizada por MerchArt.

Para mi es motivo de orgullo presentar esta obra fuera de Costa Rica, si bien no trata un tema feliz o bonito, presenta una realidad dura y alejada de la idealización. Por eso agradezco a Irene Antillón y a Armando Loynaz el haberme invitado a participar junto a los demás artistas que estamos representando a Costa Rica en esta ocasión. Les comento que la participación de MerchArt en esta actividad fue declarada de interés cultural por el Gobierno de Costa Rica y el Ministerio de Cultura de Costa Rica.

©GinoBoschini2024

Dando nueva vida a una camisa

Hace unos años, para una Navidad uno de mis primos me regaló una camisa blanca lindísima: tanto el diseño, como la tela y la confección me parecían perfectas. Además siento una especial atracción por las camisas blancas, así que fue un regalo que disfruté muchísimo por bastantes años. Pero nada es eterno, y el año pasado noté con pesar, que si bien el tejido y la textura de la camisa, seguían tan bien como siempre, su color sí manifestaba el paso de los años.

Aquí se ve muy blanca, pero en realidad ya parecía amarillenta.

La primera intención fue desechar mi querida camisa. Pero al comprobar que con excepción del color, la camisa estaba buena, empecé a pensar cómo resucitarla. Se me ocurrió pintarla con acrílico -de todos modos, ya no había mucho que perder.

Quería pintar una escena bíblica, me decidí por un tema recurrente en mi: el mito de Salomé. Puse manos a la obra y comencé a trabajar el fondo en color morado. Rápidamente tuve que aceptar que no iba a ser una tarea fácil, pues quería tapar con pintura la totalidad del blanco.  Pintaba un día sí y otro no. 

El avance era lento y se me hacía tedioso, al punto que la camisa que ahora empezaba a tornarse morada, pasaba más tiempo guardada que en la mesa de trabajo.

Pasó el 2023 y cuando por fin empezó el 2024,  el estado de la camisa no había avanzado mucho. En eso empezaron los preparativos para el festival Transitarte, a mediados de marzo de este año. Al encontrarnos en Cuaresma, se me hizo propicio estrenar mi camisa con tema de Salomé, pues por ser Transitarte un evento multitudinario, consideré ideal usar algo muy llamativo para estar acorde con lo colorido de la actividad.

Retomé la obra y al estar ahora con el tiempo más limitado, las sesiones de pintura se volvieron más pesadas. Pero no importaba, yo quería lucirla en el festival. Al concluir de aplicar el color morado del fondo, ya sentía que había progresado y ahora venía la parte más divertida que era pintar a los personajes.

El mito de Salomé es una escabrosa historia muy bizarra: violencia, sexo, política y religión se mezclan hasta terminar en la muerte del profeta Juan El Bautista. Mi primer impulso fue pintar la escena con un erotismo fuerte y explícito, pero si la iba a usar en Transitarte, tal vez esa idea no era tan acertada, pues esa actividad es de índole familiar, por lo que me incliné por bajar el tono lascivo de esa historia.

Titulé este color como "morado penitencia"
Este es el "rojo flagelo"

La que una vez fue una de mis camisas blancas más queridas, pasó a ser un soporte para una obra de arte usable. Su lectura empieza de derecha a izquierda con la figura de Herodías, la madre de Salomé que mueve todas sus influencias para conseguir la muerte del profeta, aún a costa de la dignidad de su hija. Seguidamente el rey Herodes, representado como una estatua verde (el uso de este color es una alusión al término “viejo verde” o sea un anciano erotizado que gusta de mujeres muy jóvenes) ofrece en una bandeja de plata la cabeza de Juan El Bautista a Salomé, su hijastra, quién es representada con siete velos, los colores de cada velo tienen un significado, así como lo tiene la parte del cuerpo donde se coloca cada velo.

La reina Herodías
El rey Herodes Antipas
La cabeza de Juan El Bautista sobre la bandeja de plata, tal como lo dicta la iconografía, para reconocer que la obra que vemos trata el tema de Salomé.
La princesa Salomé
Escena completa de Salomé recibiendo la cabeza de Juan El Bautista servida en bandeja de plata, por las manos de Herodes.

Estrené la camisa el viernes 15 de marzo, el primer día del Festival pues iba a estar en el Parque Nacional pintando con mis compañeros de Pintal.

Me gustó la nueva textura que adquirió la camisa. La tela es de algodón, pero al cargar tantas capas de pintura acrílica, ahora se siente como entre cuero y plástico y el olor del acrílico es muy agradable. Temía que fuera a resultar muy caliente, pero no fue así, sigue siendo una prenda cómoda de usar.

Ese día terminé in situ una vista parcial del Monumento Nacional de Costa Rica, del francés Louis-Robert Carrier -Belleuse. Monumento ©GinoBoschini2024 Acrílico 30 x 40 cm 2024

Ahora quiero compartirles videos de algunas versiones de películas que presentan el baile de Salomé:

Empezamos con “Salome” de 1922-23, una película muda dirigida por Charles Bryant y Alla Nazimova, quien también era productora y protagonista de la película. Esta versión se basa en la tragedia publicada por Oscar Wilde en 1891 y que fue ilustrada por el gran artista Aubrey Beardsley.

En el cine mi versión favorita es la de mi adorada Rita Hayworth, del año 1953 y la dirige William Dieterle. Una delicia de cine kitsch, representativa del Hollywood de la época de oro, con un reparto rutilante, en el que la costosa producción pasa por alto toda rigurosidad histórica.

Para 1961, se estrena otra superproducción de tema épico bíblico: “Rey de Reyes” (Nicholas Ray), aparte de ser una muy buena película, tiene una banda sonora bellísima de Miklós Rózsa (el mismo de la música de “Quo Vadis” y “Ben Hur“). En esta versión Salomé es interpretada por la actriz estadounidense Brigid Bazlen.

Para terminar esta entrada, les comparto una canción del grupo irlandés U2 llamada “Salome” (obviamente). La versión original es muy buena, pero la que me fascina es esta mezcla conocida como el Zooromancer remix:

Pintando en la Estación del Ferrocarril al Pacífico.

El edificio de la Estación del Ferrocarril al Pacífico siempre ha sido muy significativo para mi, al grado de percibirle un aura casi mística, por eso desde el primer aviso que en Pintal íbamos a trabajar en un proyecto relacionado con el patrimonio ferroviario de Costa Rica, elegí pintar el vestíbulo de este edificio, pues su carga emocional se me hace fuerte, ya que me remite a los primeros años de mi vida. Su fachada es una máquina del tiempo y la idea de pasar varias horas pintando ahí era muy atractiva.

Me parece muy interesante esta imagen de Google Maps de la Estación del Ferrocarril al Pacífico.
Créditos de la imagen al pie de la foto.

Este inmueble fue diseñado por el arquitecto José Francisco Salazar Quesada (1892-1968). Su construcción se inició en la administración de León Cortés, para terminarse en la administración Calderón Guardia  (1940-1944) en 1941.

Sobre su estilo arquitectónico algunos textos afirman que es art déco, otras fuentes apuntan a que muestra influencia formal del movimiento racionalista funcionalista, con sus volúmenes puros, la ausencia de ornamentación añadida, la profusión de áreas en fachada cerradas con vidrio y, la utilización del vitro bloque como material de vanguardia en esa época, así como la construcción en concreto armado.

Tras conseguir los respectivos permisos para ingresar a la estación llegué a las 8:00 de la mañana de ese lunes. Di un breve recorrido por el vestíbulo y me ubiqué en un espacio que me ofrecía la visión más se ajustaba a la imagen que tenía más o menos construida mentalmente. Siempre supe que mi objetivo era pintar las escaleras.

Convenientemente encontré que este vestíbulo cuenta con estos asientos, que supongo son para que los pasajeros esperen. Yo no los recordaba, pero durante esa sesión ese asiento se desempeñò muy bien como taller provisional, para poner todas mis herramientas y materiales. Y obvio, para descansar por momentos.

Para realizar esta obra tenía la opción de tomar fotos del espacio y trabajar desde un principio con las fotos en la comodidad de mi estudio en mi casa. Pero yo quería sentir, vivir la atmósfera de esta estación. Es una estación viva, con gente que trabaja ahí y con usuarios que la utilizan como punto de partida y llegada a su destinos. Quería escuchar los sonidos de las máquinas, de los portones y la energía de la gente. Donde yo estaba podía ver el ir y venir de los pasajeros y al estar ubicado en ese punto tan visible, tuve la suerte de poder conversar con varios de los funcionarios que aquí trabajan.

Uno de los elementos más característicos de este espacio es su luz. Es una luz abundante, pero para mí tiene algo como fantasmagórico, que al reflejarse en los tonos gris-turquesa de las paredes, todo se ve luminoso pero mortecino a la vez, como con un blur tipo película de los años 70. Si están pensando que eso me encanta ¡sí! ¡tienen razón! porque le imprime aún más nostalgia a un edificio que por su función, su historia y su carga sentimental, ya es un símbolo de añoranza por tiempos pasados.

En algún momento me dio hambre, pero no tenía intención alguna de determe en mi tarea y mucho menos de salir a buscar una soda o algún negocio para comprar algo de comer. Afortunadamente, al portón de la estación se acercó un señor vendiendo cosas empaquetadas. Yo no soy muy dado a consumir ese tipo de comidas (siento que ese gustó se fue con la adolescencia) pero terminé comprándole unas papas tostadas.

Otro detalle hermoso que tiene este vestíbulo es su piso: su diseño, sus colores, y la idea de que alguna vez siendo un niño muy pequeño caminé sobre él con mis padres lo convierten en un espacio mágico. No puedo afirmar con seguridad que ese piso sea el original, pero por su diseño tiendo a querer creer que así. De todos modos la objetividad nunca ha sido lo mío. En la foto de abajo se aprecia un detalle de esas espectaculares escaleras que son un sello distintivo de la Estación al Pacífico.

Toda la mañana se me fue en trabajar las líneas base del dibujo. En una obra con una perspectiva tan compleja es mejor contar con el apoyo de esa líneas para evitar posteriores complicaciones de composición. Cuando llegó el momento de empezar a aplicar las primeras manchas de color, el cansancio ya se manifestaba. En esta sesión de pintura in situ, trabajé todo lo que pude hasta las dos y media de la tarde, aceptando que tendría que terminar la obra en mi estudio, con el apoyo de las fotografías que tomé.

Cuando ya comenzaba a recoger mis cosas, miré hacia las bancas que tenía al frente y vi una pequeña figura de pelo color café. No podía creerlo: ¡un gato! ¡una de mis obsesiones! Inmediatamente me acerqué a verlo. El animalito estaba comiendo alimento para gatos. En ese momento veo a una de las conserjes de la estación y le pregunto sobre este gatito. La señora, muy amablemente me contó que se trata de una gata a la que están cuidando los empleados de la estación, parece que está embarazada, entonces recogen fondos para alimentarla y cuidarla, cuando tenga a los gatitos, la llevarán a operar y de ser posible también a su cría cuando llegue el momento y tratarán de buscarles casa. Esa historia me conmovió profundamente porque estas personas que trabajan aquí no tienen la obligación de tomarse tantas molestias, sin embargo lo hacen y eso me parece digno de reconocerse. Es un acto noble, bueno y muy generoso que habla de la calidad humana de esta gente. Si todas las empresas contaran con personal así, creo que esta sociedad sería bastante mejor. Le pregunté a la señora el nombre de la gatita, me lo dijo pero yo cometí el error de no anotarlo, me atuve a mi memoria que es pésima. De regreso en mi casa, el único nombre que se venía a la mente era “Matilda”, y decidí dejarlo así. Por esa razón titulé a mi obra “Matilda”, al final de cuentas lo que menos importa es si la gatita se llama “Matilda”, “Lucy” o “Choupette” como la de Karl Lagerfeld. Lo que cuenta en toda esta historia es la acción de generosidad de los empleados de la Estación al Pacífico. Es un acto de amor y respeto por la vida que yo he querido reconocer y honrar con mi obra, incluyendo de manera muy sutil a “Matilda” en mi obra. Casi imperceptible, tal como la descubrí.

Después llegó el momento de volver a casa. Me sentía agotado pero muy feliz por haber pasado tanto tiempo en este lugar que recordaba mis primeros años de vida, cuando mis papás me llevaban en el mes de diciembre a ver el bello portal que instalaban en esta estación. Estar aquí también me hizo revivir la felicidad de jugar con mi recordado tren Marklin. Feliz también de haber conocido a “Matilda”, un animalito que en otras circunstancias la estaría pasando muy mal, pero gracias a un grupo de empleados de esta estación tiene la esperanza de una vida mejor.

Aproveché para tomar un par de fotos del exterior de la Estación al Pacífico. No deja de asombrarme la inexplicable fascinación que ejercen los trenes y las estaciones en nosotros, los costarricenses.

No sé si esta entrada llegará a ser leída por funcionarios de la Estación del Ferrocarril al Pacífico, pero quiero agradecerle a todo este personal por su trabajo, pues considero que su servicio  es esencial para el desarrollo de nuestro país.

©GinoBoschini2023

 

 

Del paisaje a la foto, de la foto a la pintura, de la pintura al alma.

Hace algunos años, mi hija Ana me envió por Whatsapp una bellísima foto de la vieja estación de trenes de Balsa con la intención de que algún día yo hiciera una pintura basándome en esa foto. Siempre he admirado el gran talento de Ana para tomar fotografías: siempre me transmiten emociones, me generan muchas reacciones y dan pie a muchas lecturas. Sus fotos aportan buen material para otras reinterpretaciones en distintas áreas de las artes visuales, especialmente las que tienen una atmósfera evocativa muy marcada. Esta foto en particular, me pareció muy atractiva no sólo por el ángulo tan dramático con que capturó el viejo edificio de la estación, o por los colores terrosos y secos del verano en las zonas más calientes del país, además la luz que parecía indicar la proximidad del atardecer le aportaba un aura de irrealidad y tal vez de soledad, que inmediatamente me remitió al pasaje final de la novela Marcos Ramírez que publicó Carlos Luis Fallas en 1952.

 

Carlos Luis Fallas con un inserto de la undécima edición en español de su novela Marcos Ramírez, con fecha abril 1978 publicada por Librería, Imprenta y Litografía Lehmann. La foto de Carlos Luis Fallas es de https://elespiritudel48.org/carlos-luis-fallas-sibaja/

En ese momento de la novela, Marcos pasa unas horas de terror y miedo, durante una solitaria noche de tormenta en la pequeña estación de Santo Domingo. La primera vez que leí esta parte de la novela fue en un libro de texto en la escuela primaria. Quedé fascinado con esa espeluznante narración que iba in crescendo, hasta que Marcos logra armarse de valor y vence sus temores atávicos, sembrados en él por la ignorancia y la religión de los adultos que lo rodeaban. Al sentirse liberado y empoderado Marcos deja de ser un niño y empieza su ruta para convertirse en un hombre. Es una narración hermosa y fuerte dentro de su aparente inocencia.

Cuando vi la foto que me cedió Ana, me imaginé que así debía ser la estación donde Marcos Ramírez tuvo su momento de decisión, de ruptura con las ataduras y la dependencia de la niñez. Amé esa foto, pero en el momento no sentí esa chispa que me llevara a iniciar la pintura. Pasó el tiempo y lo más que hacía eran bocetos en distintas técnicas, pero algo me decía que no era el momento.

Estos son los bocetos que aún conservo.

Ese momento llegó varios meses atrás, cuando Doreen Bákit, directora de Pintal, nos habló de un futuro proyecto que rescataba la importancia del patrimonio ferroviario de Costa Rica. Se trabajarían trenes, puentes y estaciones. Los trenes me gustan mucho, pero no para pintarlos o dibujarlos (no me atrae pintar máquinas o vehículos). Los puentes ferroviarios son interesantísimos, especialmente si están viejos, deteriorados y oxidados. Pero lo que inmediatamente me movió el deseo de pintar fueron las estaciones. Era el momento de trabajar con la foto de la estación de Balsa.

Para mi las estaciones de tren guardan en sí una cierta nostalgia o melancolía que las vuelve espacios indefinidos, liminales donde puedo estar despidiendo o recibiendo, llegando o partiendo, de paso o en sentido permanente. Puede que esta percepción que tengo de las estaciones de tren esté permeada por el cine y la literatura y siento que los muelles, puertos y atracaderos también comparten esa magia, ese aura de estado intermedio casi surrealista. Curiosamente no experimento esa sensación con los aeropuertos: se me hacen fríos, carentes de ese romanticismo que me proyectan las estaciones de tren y los puertos.

Cuando por fin empecé con mi pintura de la estación de Balsa, asumí la obra como un proceso personal, nunca sobredimensioné la realidad de que habría curaduría para la exposición. Lo que movía era proyectar en la obra la resequedad de los últimos días del verano, darme gusto retratando el paso del tiempo en el edificio y por supuesto disfruté imaginando los intensos momentos de esa especie de eclosión que pasó Marcos Ramírez en la estación de Santo Domingo.

Iniciando el trabajo de esta obra.

En la foto originalmente hay más vegetación, tanto en el primer plano, como en el plano del fondo, pero yo preferí reducir al máximo ese elemento para darle todo el protagonismo al edificio. Por eso le eliminé las hojas al árbol en las pocas ramas que presento y los árboles del fondo son apenas insinuados y difusos, para reforzar en la obra esa idea de la transición. Una transición que a veces se vive en soledad y a veces puede doler, pero una transición es un cambio y los cambios son parte de la vida. Vamos y venimos como cuando transitamos por una estación de tren.

 

©GinoBoschini2023

Un avión museo

Para celebrar el Día Internacional de los Museos, los artistas de la Asociación Costarricense de Artistas Visuales ACAV, presentamos una exposición muy colorida y diferente en el Museo de Arte Costarricense MAC.

Antes de hablarles sobre la propuesta de mi avión, es bueno que repasemos la actual definición de museo, pues es bueno tener claro que un museo es un espacio de cultura viva, de interacción social:

“Un museo es una institución sin ánimo de lucro, permanente y al servicio de la sociedad, que investiga, colecciona, conserva, interpreta y exhibe el patrimonio material e inmaterial. Abiertos al público, accesibles e inclusivos, los museos fomentan la diversidad y la sostenibilidad. Con la participación de las comunidades, los museos operan y comunican ética y profesionalmente, ofreciendo experiencias variadas para la educación, el disfrute, la reflexión y el intercambio de conocimientos.”https://icom.museum/es/recursos/normas-y-directrices/definicion-del-museo/

También es importante anotar cuál es el objetivo de la celebración del Dìa Internacional de los Museos:

El objetivo del Día Internacional de los Museos (DIM) es concienciar sobre el hecho de que los museos son un importante medio para el intercambio cultural, el enriquecimiento de las culturas, así como para el desarrollo de la comprensión mutua, de la colaboración y de la paz entre los pueblos. Organizados cada 18 de mayo o alrededor de esa fecha desde hace más de 40 años, los eventos y actividades planeados para celebrar el DIM pueden durar un día, un fin de semana o incluso toda la semana. Cada vez son más los museos por todo el mundo que participan en esta celebración mundial: el año pasado fueron 37.000 museos los que tomaron parte en el evento en 158 países y territorios.

Dejando bien estipulados esos puntos, comprenderán que el Día Internacional de los Museos, es de las pocas celebraciones anuales que yo considero importantes. Desde que recuerdo  los museos me han fascinado. Siempre han alimentado mi imaginación y me han estimulado la curiosidad y el deseo de aprendizaje.

Para mi casi todos los museos son lugares que nutren el alma porque generan conocimiento y rescatan recuerdos y memorias; por eso  dediqué bastante tiempo a meditar cual sería la ruta a seguir para mi diseño.
Algo tenía muy claro: me encantó la idea de presentar una obra mía en el Museo de Arte Costarricense, aunque fuera en una actividad colectiva. Este museo es prácticamente un espacio sagrado para las artes costarricenses y además es uno de los edificios más bellos que aún quedan en nuestra ciudad capital.

Al aceptar participar en esta exposición, empecé a considerar varias posibilidades de diseño, pero me hacía falta un concepto. Tenía muy presente que también estábamos celebrando los 45 años de haberse creado el MAC. Antes de eso el edificio de estilo neocolonial donde se encuentra este museo, había sido el Aeropuerto Internacional de La Sabana que se inauguró el 7 de abril de 1940.

Recordé una foto muy vieja donde salen mis abuelos paternos con mi papá siendo un bebé, esa foto fue tomada cuando se disponían a viajar hacia Guatemala pues entiendo que mi abuelo José iba a trabajar como calígrafo en ese país. Pudo haber sido en algún momento de los años 20 porque mi papá nació en 1923, si no me equivoco. Me resulta díficil precisar con exactitud esa historia porque ya han muerto todos los protagonistas. Les comparto la foto:

En la foto se lee en la perfecta caligrafìa de mi abuelo: “Sabana S.José CR. Antes de salir para Guatemala”. Vean la imagen más de cerca:

Esta foto me dice entonces, que antes de construirse el edificio, en La Sabana aterrizaban y despegaban aviones. De rebote, esta foto me dio la pauta que necesitaba para mi diseño. Mi abuelo paterno era mitad italiano y mitad costarricense, se casó con mi abuela que era de Cartago. Por mi lado materno, mi abuelo era de Heredia, mientras que mi abuela era española, venida de las Islas Canarias. Esa mezcla de nacionalidades que heredamos sus descendientes, me trajo a la mente conceptos como: sincretismo, unión de culturas e hibridez; características que a mi parecer conforman la identidad costarricense. Eso yo lo considero como algo muy rico, muy positivo. Tenemos un poquito de muchas etnias y culturas ¡Ahí me vino la luz!

Gracias a esas reflexiones, en mi diseño hago un pequeño homenaje a la hibridez cultural que define al pueblo costarricense. Como les acabo de contar, por lo menos en mi caso de mi familia hay antepasados italianos por el lado de mi papá y antepasados españoles por parte de mi mamá y toda esa herencia se funde con ticos de Cartago y Heredia. ¿Cómo representar eso en el reducido espacio del avioncito de MDF? Lo resolví en forma de pinturas abstractas con los colores de las banderas tica, italiana y española. Le hice un marco dorado a estas pinturas, recreando así el espacio de un museo de arte abstracto. Las dispuse flotando sobre puntos verdes, azules y café que aluden a los colores de la naturaleza. Al frente del avión pinté el ícono que representa los museos actualmente. Este ícono se encuentra entre nubes, para asemejar así la atmósfera de los sueños, pues para mi los museos siempre han sido espacios que me hacen soñar, lugares donde presente y pasado se funden, donde las ideas y los hechos conviven en la forma de documentos, monumentos y todo tipo de objetos que rescatan algo importante para alguien.

De este modo, mi avioncito de madera es un museo que celebra la herencia de culturas que han conformado a muchas de las familias costarricenses. Con este objeto celebro también la función de los museos de trascender fronteras mentales, tal como los aviones trascienden fronteras espaciales.

A continuación algunas imágenes del proceso de pintura de este avioncito:

Una cuantas capas de acrílico blanco como base.

 

Entra el color amarillo para dar calidez.

Aunque no lo crean, aquí hay horas de horas de trabajo.

Tuve varias razones para recurrir a la abstracción en las obras de este “museo-avión”: lo abstracto me remite a lo universal y a lo único, a lo irrepetible.

Listo! Ya podía zurcar los cielos del arte y la cultura.

Vista desde abajo.

Algunos detalles de las obras.

Parte de la cola del avión.

Y llegó el día de ver el “avión museo” en su lugar de exhibición.

El edificio del MAC es tan hermoso que enmarca a la perfección todas las obras que se presentan en él.

¡Qué bonito ver aquí los aviones de ACAV celebrando a los museos del mundo!

 

©GinoBoschini2023

Una orquídea de apariencia fantasmal

En este mes de marzo 2023 el Jardín Botánico Lankester se encuentra cincuenta años de existencia, por este motivo invitó al colectivo Pintal, Pintores al Aire Libre de Costa Rica a presentar una exposición con tema de orquídeas en el Centro de la Cultura Cartaginesa

Doreen Bákit, directora de Pintal dando el discurso inaugural de la exposición. Foto de Ingrid Sánchez.

 

Otro momento de la inauguración. Foto tomada del chat de Pintal.

 

Foto cortesía de Doreen Bákit.

 

Público asistente a la inauguración. Foto de Doreen Bákit.

El título de esta exposición es “Orquídeas en Costa Rica en Peligro de Extinción” pues se busca informar y concientizar al público sobre esa situación tan delicada y que muchos desconocemos. Entre estas obras se encuentra mi trabajo en acrílico “Apariencia Fantasmal” (2022)  que pinté in situ en el vivero de orquídeas del Jardín Lankester.

Apariencia fantasmal
©GinoBoschini2022
Acrílico
60 x 60 cm
2022
$150.00

Visitar el Jardín Lankester siempre es toda una celebración de vida y belleza natural y si se trata de ir a pintar ahí algunos de sus espacios o plantas las opciones son muchas. El día que fui a trabajar en mi obra, al principio me empecé a sentir un poco abrumado ante tanta belleza, pero después de hacer un recorrido meditando cuál orquídea me atraía más, escogí la Mormodes Fractiflexa.

Esta especie de orquídea me llamó muchísimo la atención por la forma y el color de sus flores. Yo no tenía ningún deseo de pintar orquídeas color fucsia o blancas, por lo que el color café, casi vino  de hermosas flores me ayudó a tomar la decisión. Interesante también como el color de estas flores parecía cambiar según la cambiaba la luz a lo largo de la sesión de pintura.

Como no sé nada de orquídeas, busqué algo de información en la red para conocer un poquito más a mi modelo y aquí les comparto lo que encontré:

Mormodes es un género de orquídeas originario de Centroamérica que cuenta más de setenta especies epífitas (se refiere a cualquier planta que crece sobre otro vegetal u objeto usándolo solamente como soporte, pero que no lo parasita nutricionalmente) o litófitas (son plantas que crecen en asociación conrocas) de la tribu Cymbidieae. En biología, se entiende por tribu a una clasificación taxonómica optativa intermedia entre la familia y el género, empleada para organizar las familias que contienen muchos miembros.

Distribución de la Mormodes Fractiflexa

 

Según la información encontrada en Kew de Royal Botanic Gardens el rango de esta especie es de Costa Rica a Panamá y crece principalmente en el bioma tropical húmedo. Un bioma es un grupo de ecosistemas que comparten características como el clima, la vegetación y la fauna.

Tienen pseudobulbos (órgano de almacenamiento que deriva de parte de un tallo entre dos nódulos de hojas) carnosos, oblongos y en anillo, muy similares, con varias hojas dísticas, esto es disposición en dos filas verticales opuestas, generalmente caducas, osea las hojas se caen durante parte del año, estrechas, con nervios y herbáceas. La inflorescencia ( disposición de las flores sobre las ramas o la extremidad del tallo) se produce a partir de las yemas en el lado los pseudobulbos.

 

 

Las flores son muy vistosas, y de diferentes colores, rojo, vino oscuro, naranja, rosa o amarillo, manchado o no. El sépalo dorsal algo arqueado sobre la columna. El sépalo es una pieza floral que forma el cáliz de una flor de una planta angiosperma (este término se refiere a las plantas que dan flores). Los pétalos más amplios y arqueados sobre la columna o en posición vertical. El labio es trilobulado, formando una especie de túnel, que se adjunta a la base de la columna, que no tiene pie, o alas. Esta está siempre torcida a un lado. La antera, que es la parte terminal del estambre de una flor, con forma de saco pequeño donde se produce y se guarda el polen; contiene dos polinias (masas coherentes de granos de polen) rara vez cuatro.

Este género se propuso por el paleontólogo, naturalista y botánico británico John Lindley conocido como “el padre de la orquideología” en A Natural System of Botany 446′, en 1836.

El nombre de este género indica que sus flores tienen apariencia fantasmal. Este nombre fue colectado por H.G. Reichenbach, un ornitólogo, botánico, pteridólogo y conocido orquideólogo alemán del siglo XIX. Fue el responsable de identificar, describir y clasificar miles de nuevas orquídeas descubiertas por todo el mundo y que fueron enviadas a Europa, llegando así a ser el sucesor de Lindley como autoridad indiscutible en el conocimiento de las orquídeas. La primera vez que se publicó este nombre fue en 1872 en la publicación especializada en horticultura Gardener’s Chronicle de Londres.

 

Espero que después de leer esta entrada nazca en ustedes el deseo de acercarse al mágico mundo de las orquídeas.

©GinoBoschini2023

 

Fuentes consultadas:

https://es.wikipedia.org/wiki/Mormodes

https://powo.science.kew.org/taxon/644959-1?_gl=1*hl6jgp*_ga*MTQ5MzI1OTU1NS4xNjc4ODQ4MzA4*_ga_ZVV2HHW7P6*MTY3ODg0ODMwNy4xLjEuMTY3ODg1MDMwNS4wLjAuMA

https://www.ipni.org/n/644959-1

 

 

Concurso Fotografiar Para Actuar

Para el mes de setiembre 2022 participé en el concurso Fotografiar Para Actuar en la modalidad amateur. El evento tenía como temática acciones para afrontar el cambio climático, demostrando que existe la esperanza a partir de un cambio generado a todo nivel  en la sociedad de América Latina y el Caribe.

Este concurso fue convocado por LatinClima, la Cooperación Española, EUROCLIMA+, el Centro Científico Tropical (CCT) y Salud sin Daño: el fin era involucrar a la ciudadanía de América Latina y el Caribe para sensibilizar y buscar soluciones frente al cambio climático.

Este certamen se enmarcó en la iniciativa Conocer para Actuar: ¿cómo enfrentamos el cambio climático? desarrollada a lo largo del mes de octubre por diferentes organizaciones de la región, por motivo del Día Mundial contra el Cambio Climático (24 de octubre).

Cada persona podrá participar únicamente en una de las dos categorías y solo con una pieza alusiva a la temática que se solicita.

Una vez publicadas las fotografías participantes, la gente podía votar por la que escogiera como su favorita. En esta oportunidad mi fotografía “Después de la fiesta” contó con el favor del público y resulté ganador del concurso.

Descripción de la foto:

“Después de la fiesta”.
Gino Boschini.
2022

En esta fotografía vemos un par de globos en un caño ubicado en el costado este de la Plaza de las Garantías Sociales en San José. Esos globos parecen haber decorado una fiesta o tal vez alguna tienda. Se acabó el evento y los responsables, simplemente los desecharon de manera descuidada y fueron a parar a este caño en el centro de San José. Seguramente se reventaron o se desinflaron y a través del torrente de la cañería eventualmente habrán llegado a algún río o tal vez al mar. El látex y los otros componentes usados en los globos dura aproximadamente seis meses en descomponerse, el tiempo suficiente para que animales marinos y terrestres los confundan con alimento y mueran. Consideremos el impacto contaminante de los globos a lo largo y ancho de nuestro planeta para poder dimensionar la gravedad de esta situación.

No podemos evitar la fabricación de globos y muchísimo menos se trata de impedir el uso de objetos en decoración, porque estas actividades representan trabajo e ingresos económicos para muchas familias. Considero que el cambio vendrá a la hora de desechar los globos, una vez que hayan concluidosu vida útil.  Podemos emepezar por no tirarlos a la calle y enseñar a los niños que después de jugar con el globo, no hay que dejarlo en cualquier parte. Es un pequeño comienzo, que a la larga podría incidir positivamente en ciudades más limpias, llevándonos a ser más amigables con la naturaleza y el clima.

Nuevamente agradezco a las organizaciones coordinadoras y a las personas que votaron por mi foto, por esta oportunidad de permitirme colaborar con la sensibilización hacia la problemática de nuestra relación de responsabilidad con el cambio climático.

©GinoBoschini2023

 

 

Festival Cultural Caraigres 2022

A principios del pasado mes de diciembre 2022, tuvo lugar en el Parque Monseñor Sanabria de San Ignacio de Acosta el Tercer Festival Cultural Caraigres.

Este es un evento anual que reúne artesanos, artistas, emprendedores y trabajadores de la cultura de los cantones de Aserrí, Acosta y Desamparados, con el fin de exponer al público su trabajo, dando a conocer sus talentos a la vez que se invita a los asistentes a disfrutar la belleza natural y la gran riqueza cultural de esta zona.

La primera edición de este importante  festival fue en el año 2018 en Tarbaca de Aserri y la segunda fue en el Rosario de Desamparados en el 2019.  Por la pandemia del COVID en el 2020, el festival tuvo que suspenderse hasta este año.

Este festival cultural implica un enorme y complejo trabajo de lógistica en el que se unen los esfurerzos de la Comisión de Cultura del Consejo Territorial de Desarrollo rural del INDER de Caraigres. Se trata de un consejo directivo donde participan gobiernos locales, instituciones públicas y organizaciones comunales de los tres cantones.

Su figura esencial reside en la comunicadora y gestora cultural Heylin Monge, quien es la Coordinadora General del festival Caraigres, lo que la lleva a desempeñarse como una de las principales promotoras e impulsadoras de este evento.

Para participar en este festival de dos días, los organizadores convocan a artesanos, artistas y emprendedores interesados en participar a someterse a un proceso de selección para tener acceso a los stands y demás actividades donde se presentarán a los visitantes los productos y números artísticos.

Este año tuve la oportunidad de ser elegido. Para mi fue una experiencia increíble, muy emocionante, divertida, enriquecedora; pues conocí muchísima gente con la que compartí experiencias y de quiénes aprendí montones, no sólo en lo referente al trabajo artístico y artesanal o de la actividad ferial,  también tuve el honor de intereactuar con excelentes seres humanos. y espero pueda seguir participando de este festival en sus futuras ediciones.

El primer día era imposible no sentir ese aire de aventura. He ido pocas veces a Acosta y aún menos en bus ¡y sólo!  Esta foto la tomé en el centro de Desamparados, cuando esperaba el bus y me comía la incertidumbre de no saber si estaba esperando en el lugar correcto, en el momento indicado.

El trayecto fue más rápido de lo que me imaginé. El recorrido tiene hermosas vistas de esta zona montañosa, es un viaje muy agradable. Al llegar a Acosta me sorprendió lo extremadamente placentero del clima: muy cálido, veraniego y con una muy refrescante brisa.

Desde temprano ya había movimiento de acomodo de los stands y los encargados nos iban asignando nuestros puestos.

Me tocó a la entrada de la iglesia, en una parte muy fresca y cómoda. Llevé sólo obras de pequeño formato, por obvias razones prácticas.

En esta foto, justo a mi izquierda, verán en un caballete, una obra con tres figuras femeninas. Se trata de “Evolución”, un trabajo en acrílico dedicado a la maternidad. Esta obra dio pie a muy interesantes conversaciones entre algunos espectadores del festival con los que interactué. Les invitó a leer la entrada sobre Evolución, aquí en mi blog.

¡Todo listo para pasar un lindo día!

Entre los expositores se encontraba mi querida amiga María Isabel Delgado con su emprendimiento Nativa Artesanías . Isabel contó en el festival con el apoyo de su esposo Winston, que diligentemente resolvía todos los requerimientos de su esposa en cuanto a logística y transporte. Un rubro en el cual salí beneficiado porque ese día me y al día siguiente tanto de ida como de vuelta, tuvieron el generoso detalle de llevarme con ellos. ¡Mil gracias!

Muy bonito y cómodo el parque Monseñor Sanabria.

A pesar de la música, el movimiento y la gente, algunos podían tomar una siesta con toda tranquilidad.

Entre las atenciones que tuvo la organización del festival con los participantes, se incluía un rico almuerzo.

Vean ese bellísimo cielo impecablemente celeste.

Esta foto es del segundo día, hubo un momento en que estuvo muy nublado.

El domingo a las 09:00 de la mañana hubo una sesión de cardio dance impartida por Rosibel López Marín.

El domingo nos cambiaron de lugar, esta vez me tocó en un toldo en el centro del parque. Sin duda, una ubicación más conveniente por estar cerca de los demás participantes y con vista al escenario.

A pesar de que mi puesto se encontraba al frente del escenario, casi no pude ver con atención el espectáculo, pues siempre estuve ocupado. Sí logré escuchar mucha música, muy bien ejecutada y de ritmos muy variados. También hubo grupos de baile.

Todo un honor salir en una foto con Heylin Monge: una persona a la que admiro enormemente por su entrega a la gestión cultural. Ella cree en que la unión hace la fuerza, en el poder de la voluntad y en el talento de la gente de Desamparados y lo demuestra con sus acciones.

Entre los visitantes a mi stand, se acercó la señora Verónica Abarca a ver mis obras y me preguntó si  tenía alguna con tema de abejas. Como no contaba con ninguna obra con abejas, le ofrecí hacerle una ahí mismo. Ese día cargué con esta libreta de papel Fabriano, lápices acuarelables y plumillas, para entreternerme durante los tiempos muertos , que por cierto, ni sábado ni domingo hubo ni un segundo de tiempo muerto. Siempre hubo algo que hacer o alguien con quien hablar.

Inmediatamente pusimos manos a la obra  para tener lista la abeja que le presentaría a Verónica.

¡Por fin la abeja estuvo lista! La títulé La abeja del festival

Verónica con su nueva adquisición y yo muy satisfecho de haber podido hacerle una obra exclusivamente para ella. A Verónica le interesaba una obra con una abeja, porque su emprendimiento VeroMiel se especializa en productos apícolas. ¡Gracias Verónica por confiar en mi trabajo!

La Municipalidad de Acosta estaba regalando estas prácticas bolsas reutilizables con muy buenos consejos impresos a propóisto del Día Mundial del Medio Ambiente.

El primer día, a la par de mi puesto se encontraba la señora Hania Garro de Fantasy Woven, su emprendimiento consiste en la elaboración de hermosos artículos tejidos. Hania me compró una obra que le gustó mucho a su hijo, que ese día estaba de asistente de su mamá. ¡Se merecía el regalito!

María Solano, la fotográfa del staff del festival, también me compró unas obras. Entre esas la acuarela Alimento que estuvo exponiéndose en Galería Talentum en el año 2020.

En ambos días tuve la gran suerte de quedar de vecino de stand con el grupo de Vivero Los Pana: un emprendimiento familiar de producción y venta de plantas ornamentales. Personas encantadoras, con las cuales fue un deleite compartir estos dos días de feria.

Sofi, otro importante miembro del staff. Ella es una de las muchas personas que hicieron de este festival un centro de buena energía, emprendimiento y acciones productivas. Gente como el artista Ronald Durán de rduranf_art y María Teresa de Eco-Joyería Marte con quienes tuve el gusto de conversar sobre su trabajo, pero se nos olvidó tomarnos foto, sin embargo no podía dejar de mencionarlos, como tampoco puedo dejar por fuera a las compañeras de Café Aromas de la Legua, también vecinas de stand y que producen un exquisito café gourmet.

Importantísima figura de la cultura desamparadeña, don Rafael Flores, director de la Oficina de Cultura y Arte de la Municipalidad de Desamparados.

Este es el certificado por participación que otorgan las organizaciones que gestionan y producen el festival Caraigres, evento que esperemos siga impulsando y fortaleciendo la cultura de Desamparados, Aserrí y Acosta.

©GinoBoschini2023

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