Gino Boschini

Dando nueva vida a una camisa

Hace unos años, para una Navidad uno de mis primos me regaló una camisa blanca lindísima: tanto el diseño, como la tela y la confección me parecían perfectas. Además siento una especial atracción por las camisas blancas, así que fue un regalo que disfruté muchísimo por bastantes años. Pero nada es eterno, y el año pasado noté con pesar, que si bien el tejido y la textura de la camisa, seguían tan bien como siempre, su color sí manifestaba el paso de los años.

Aquí se ve muy blanca, pero en realidad ya parecía amarillenta.

La primera intención fue desechar mi querida camisa. Pero al comprobar que con excepción del color, la camisa estaba buena, empecé a pensar cómo resucitarla. Se me ocurrió pintarla con acrílico -de todos modos, ya no había mucho que perder.

Quería pintar una escena bíblica, me decidí por un tema recurrente en mi: el mito de Salomé. Puse manos a la obra y comencé a trabajar el fondo en color morado. Rápidamente tuve que aceptar que no iba a ser una tarea fácil, pues quería tapar con pintura la totalidad del blanco.  Pintaba un día sí y otro no. 

El avance era lento y se me hacía tedioso, al punto que la camisa que ahora empezaba a tornarse morada, pasaba más tiempo guardada que en la mesa de trabajo.

Pasó el 2023 y cuando por fin empezó el 2024,  el estado de la camisa no había avanzado mucho. En eso empezaron los preparativos para el festival Transitarte, a mediados de marzo de este año. Al encontrarnos en Cuaresma, se me hizo propicio estrenar mi camisa con tema de Salomé, pues por ser Transitarte un evento multitudinario, consideré ideal usar algo muy llamativo para estar acorde con lo colorido de la actividad.

Retomé la obra y al estar ahora con el tiempo más limitado, las sesiones de pintura se volvieron más pesadas. Pero no importaba, yo quería lucirla en el festival. Al concluir de aplicar el color morado del fondo, ya sentía que había progresado y ahora venía la parte más divertida que era pintar a los personajes.

El mito de Salomé es una escabrosa historia muy bizarra: violencia, sexo, política y religión se mezclan hasta terminar en la muerte del profeta Juan El Bautista. Mi primer impulso fue pintar la escena con un erotismo fuerte y explícito, pero si la iba a usar en Transitarte, tal vez esa idea no era tan acertada, pues esa actividad es de índole familiar, por lo que me incliné por bajar el tono lascivo de esa historia.

Titulé este color como "morado penitencia"
Este es el "rojo flagelo"

La que una vez fue una de mis camisas blancas más queridas, pasó a ser un soporte para una obra de arte usable. Su lectura empieza de derecha a izquierda con la figura de Herodías, la madre de Salomé que mueve todas sus influencias para conseguir la muerte del profeta, aún a costa de la dignidad de su hija. Seguidamente el rey Herodes, representado como una estatua verde (el uso de este color es una alusión al término “viejo verde” o sea un anciano erotizado que gusta de mujeres muy jóvenes) ofrece en una bandeja de plata la cabeza de Juan El Bautista a Salomé, su hijastra, quién es representada con siete velos, los colores de cada velo tienen un significado, así como lo tiene la parte del cuerpo donde se coloca cada velo.

La reina Herodías
El rey Herodes Antipas
La cabeza de Juan El Bautista sobre la bandeja de plata, tal como lo dicta la iconografía, para reconocer que la obra que vemos trata el tema de Salomé.
La princesa Salomé
Escena completa de Salomé recibiendo la cabeza de Juan El Bautista servida en bandeja de plata, por las manos de Herodes.

Estrené la camisa el viernes 15 de marzo, el primer día del Festival pues iba a estar en el Parque Nacional pintando con mis compañeros de Pintal.

Me gustó la nueva textura que adquirió la camisa. La tela es de algodón, pero al cargar tantas capas de pintura acrílica, ahora se siente como entre cuero y plástico y el olor del acrílico es muy agradable. Temía que fuera a resultar muy caliente, pero no fue así, sigue siendo una prenda cómoda de usar.

Ese día terminé in situ una vista parcial del Monumento Nacional de Costa Rica, del francés Louis-Robert Carrier -Belleuse. Monumento ©GinoBoschini2024 Acrílico 30 x 40 cm 2024

Ahora quiero compartirles videos de algunas versiones de películas que presentan el baile de Salomé:

Empezamos con “Salome” de 1922-23, una película muda dirigida por Charles Bryant y Alla Nazimova, quien también era productora y protagonista de la película. Esta versión se basa en la tragedia publicada por Oscar Wilde en 1891 y que fue ilustrada por el gran artista Aubrey Beardsley.

En el cine mi versión favorita es la de mi adorada Rita Hayworth, del año 1953 y la dirige William Dieterle. Una delicia de cine kitsch, representativa del Hollywood de la época de oro, con un reparto rutilante, en el que la costosa producción pasa por alto toda rigurosidad histórica.

Para 1961, se estrena otra superproducción de tema épico bíblico: “Rey de Reyes” (Nicholas Ray), aparte de ser una muy buena película, tiene una banda sonora bellísima de Miklós Rózsa (el mismo de la música de “Quo Vadis” y “Ben Hur“). En esta versión Salomé es interpretada por la actriz estadounidense Brigid Bazlen.

Para terminar esta entrada, les comparto una canción del grupo irlandés U2 llamada “Salome” (obviamente). La versión original es muy buena, pero la que me fascina es esta mezcla conocida como el Zooromancer remix:

Empezando setiembre

De un tiempo a la fecha, al comienzo de cada mes hago alguna obra para estrenarla como foto de portada de mi página personal de Facebook. Trato de que esa obra tenga algo que ver con alguna de las festividades o fechas importantes del mes. Puedo tomar como referencia el nombre del mes, o algo de su historia o el nacimiento o muerte de algún personaje histórico notable o incluso puedo aludir a algún elemento simbólico del mes.

En Costa Rica celebramos nuestra independencia el 15 de setiembre. De hecho prácticamente en todo el mes se realizan actividades tanto en lo público como en lo privado que festejan este evento histórico. Por ejemplo muchas viviendas se decoran con ornamentos relacionados con símbolos nacionales.

Por todo lo anterior este mes escogí trabajar en mi obra dos elementos representativos de la cultura tica, de ahí que usara tinta azul y roja, con el fondo blanco del papel de acuarela. Uno de estos elementos me gusta mucho y el otro es un grave defecto colectivo que espero algún día superaremos.

Empecemos por lo positivo: al extremo derecho en este trabajo realizado con bolígrafo, vemos una representación de La Nigüenta. Esta es una figurilla muy célebre en el ideario tico. Se le atribuyen poderes de atracción de la buena suerte, la salud y hasta el amor. Sobre su origen hay varias versiones que se funden con la neblina de los tiempos. En lo personal, a mi no me gustaba mucho cuando yo estaba joven, porque me parecía demasiado “pintoresca”, casi de mal gusto. Pero con el tiempo la percepción de muchas cosas cambia, en mi caso fue después de llevar algunas clases de Historia del Arte en las que estudiamos el arte popular y el arte kitsch. Fue entonces cuando empecé a ver a La Nigüenta con los ojos del conocimiento y de la objetividad. Ahora es una de mis representaciones culturales más apreciadas, la siento tan ligada a la estética tradicional que para mi es casi el referente por excelencia de la cultura popular y de esa idealización que tenemos los ticos de un pasado más sencillo, más tranquilo y romántico.

Cerca de mi querida Nigüenta, un poco más atrás, se aprecia una figura blanca redonda que parece una luna, pues no, no es un dibujo de ese cuerpo celeste. Es un reloj con sus agujas distorsionadas, retorcidas y carentes de sentido. Abajo se encuentran los números del reloj pintados con los colores de nuestra bandera. Es mi forma de representar la infame “hora tica”. Para muchos costarricenses es como un elemento unificante o distintivo de nuestra manera de ser, para mi es un hábito desagradable, una pésima costumbre que debería erradicarse. Nuestra impuntualidad es célebre incluso más allá de nuestras fronteras, pareciera como si el tiempo en Costa Rica fuera algo ajeno al tiempo en el resto del mundo. Por eso dibujé los números del reloj en el piso de éste, porque para muchos de nosotros los ticos, el valorar el tiempo es un sinsentido. No sé si en el futuro lograremos hacer de la “hora tica” sólo un mal recuerdo de una debilidad cultural.

El caso es que ningún país es perfecto, como no lo es ningún ser humano, por eso no podemos esperar que los ticos seamos perfectos, tenemos nuestros defectos y nos toca a cada uno de nosotros, tratar de superarlos en lo cotidiano, en nuestro mundo privado. Fácil no es, pero todos podemos intentar ser mejores cada día, podemos empezar tratando de ser puntuales.

¡Feliz mes de la independencia a mi amada Costa Rica!

©GinoBoschini2022